Opinión

Sí, es gay

Conmoción globalizada generó ayer la confesión de Tim Cook, el director general de Apple —la empresa que fundó Steve Jobs y que fabrica iPhones, iPods, Macs y iPads— en el sentido de que es homosexual y que se siente orgulloso de ello.

Cook publicó una de las piezas más sensatas que se han escrito sobre esa orientación. Dijo: “No me considero un activista, pero reconozco que me he beneficiado del sacrificio de otras personas. De tal forma, si el hecho de escuchar que el CEO de Apple es gay auxilia a alguna persona a reconocerse como verdaderamente es, o reconforta a alguien que se sienta solo, o inspire a algunas personas a insistir en la equidad, entonces habrá valido la pena esta confesión de mi vida privada”.

No puede sino aplaudirse la acción de Cook. Enhorabuena.
Ser gay conlleva todavía un estigma dentro de la sociedad mexicana. Nuestra sociedad es muy prejuiciosa, incluso en la ciudad de México, que se asume a sí misma vanguardista y tolerante en la materia. En el mundo de los negocios el problema es particularmente notorio. Pulula el bullying con temas sexuales. Yo mismo he sido sujeto de menciones al respecto a pesar de ser heterosexual. Otros periodistas que aparecen en la TV también son molestados sobre sus supuestas preferencias. Ocurre en los corrillos y particularmente cuando la cara de alguien cobra fama pública por aparecer en una pantalla de amplia audiencia.

Quienes en México emiten comentarios molestando con la supuesta o real preferencia homosexual de los demás asumen tres cosas: (1) que dicha orientación sexual es una perversión, que denota falta de hombría y que es un atributo denigrante; (2) que los receptores de su mensaje asentirán en lo despreciable de la preferencia sexual del aludido, y por lo tanto le repudiarán socialmente, minando sus oportunidades de crecer; y (3) que los posibles logros que permitieron el ascenso profesional de la persona fueron inmerecidos y fueron secundarios a los favores sexuales que seguramente ofreció a superiores con la misma orientación.

Falta mucho para que en México aparezca un empresario como Tim Cook y confiese abiertamente su homosexualidad. De un fallecido empresario de Monterrey se especulaba al respecto, pero a la tumba llevó su secreto. No imagino tampoco que algún integrante preponderante del Consejo Mexicano de Negocios haga una confesión como la del CEO de Apple.

¿Estamos listos para que este país pueda ser gobernado por un homosexual? ¿Y para que personas de comunidades indígenas encabecen las empresas más grandes del país? ¿Y para que las mujeres controlen la Cámara de Diputados o la de Senadores? Son las preguntas cuyas respuestas dejan muy mal parado a México en pleno Siglo XXI.

Twitter: @SOYCarlosMota