Opinión

'Show time, folks'

Gil no recuerda al autor de esta verdad de cien kilos: nadie necesita más de unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Por esta escueta razón, Gamés arrastra la cobija hasta este impaciente día de enero (¿por qué impaciente? Sabe Dios, artes de la muletilla infame) y dice: revenons à nos moutons, o sea, volvamos a nuestros asuntos; o bien, aquí entre nosotros: volvamos a nuestros harapos.

El año empieza en penumbras y se da en la crisma contra los pendientes que quedaron entre los tragos y las desveladas de diciembre.

El valor de nuestro postróleo baja como la espuma, o como se diga; el otrora (gran palabra) 'oro negro' es despreciado (ah, la voz pasiva) por los mercados, los malvados árabes provocan la caída desde lo alto de los cien dólares. ¿Cómo influirá en las finanzas mexicanas esta estruendosa caída? Gil no necesita ser Adam Smith ni haber escrito "La riqueza de las naciones" para saber que de alguna forma, no del todo misteriosa, los bajos precios del postróleo fustigarán al gobierno de Peña Nieto. En paginas contiguas, las coordenadas de Enrique Quintana explicarán, una vez más, en qué consiste esta nueva hecatombe mexicana.

Dicen los que saben que la paridad del peso ante el dólar no es para preocuparse, pero Gamés ya se ha quemado la lengua con esa sopa de optimismo. Que se le haga la boca chicarrón a Gil, pero un dólar de 18 pesos sería una fatalidad.

Caminos del sur

Una de las noticias que la molicie le permitió captar a Gamés en los días de reposo y responso le puso los pelos de punta: Gil se enteró leyendo su periódico La Razón: 42 alcaldías de Guerrero han sido tomadas por la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación del estado. Acapulco, Iguala, Chilpancingo, Zihuatanejo y Ayutla se cuentan entre los ayuntamientos que han tomado los activistas-golpeadores de la CETEG. Según la nota de Jaquelin Coatécatl, los maestros controlan 42 de 81 alcaldías.

El señor Salvador Rosas Zúñiga, mucho gusto, integrante de la comisión política de la CETEG, aseguró que en la Costa Grande todos los ayuntamientos están en su poder y que con la toma de las alcaldías, las elecciones no tendrán lugar. En la Asamblea Nacional Popular realizada en la Normal de Ayotzinapa se decidirán las acciones para impedir los comicios.

Gamés caminó con paso cansino por el amplísimo estudio con las manos entrelazadas en la espalda y caviló: por angas o por mangas, el inexistente gobierno de Ortega Martínez y las precauciones aterradas del gobierno federal le han permitido a una banda de maestros violentos que se adueñe de la mitad del estado de Guerrero. Así es: aunque usted no lo crea.

Según su periódico La Jornada a través de una nota de Sergio Ocampo y Héctor Briseño, “al menos 28 alcaldías de los 81 ayuntamientos de Guerrero permanecen tomadas por miembros de distintas organizaciones sociales aglutinadas en la Asamblea Nacional Popular”.

Según esta noticia, solamente más de la tercera parte del estado de Guerrero se encuentra bajo el poder de la CETEG, los maestros (es un decir) han instalado concejos municipales y realizan diversos actos de violencia callejera por donde pasan.

El corazón simple de Gamés lo obliga a hacerle una pregunta al viento: ¿esos maestros cobran su salario? Mejor no le contesten a Gilga, podría darle el telele en el momento en que los tres reyes magos se acercan con sus regalos al amplísimo estudio. Dejen a Gamés en la sombra de la ignorancia, hay cosas que es mejor no saber porque si a esos maestros se les paga con dineros de la federación los desmanes, el vandalismo, la violencia, la cosa está bien jodida. Como diría el dicho: no tiene la culpa el maestro, sino el que lo hizo vándalo.

A ver, quítenos

Gilga se devana los sesos: ¿cómo van a remover a esos maestros de los ayuntamientos, primero, y luego, cómo ocurrirán ahí las elecciones?

Salvo que los gobiernos estatal y federal hayan considerado seriamente regalarles a los maestros esas alcaldías, el camino a la puerta de salida incluye la violencia. Sí, que la boca se le haga chicharrón al autor de esta página del fondo, pero no parece posible que los miembros de la CETEG despierten una mañana calurosa de Guerrero y digan: ya nos vamos, ustedes disculpen. Y tampoco parece viable que el gobierno acepte obsequiarles Guerrero y exentar a un estado de la República de las elecciones en la cuales se renovarán 128 cargos de elección.

La máxima de Molière espetó dentro del ático de las frases célebres: “El tiempo es un gran maestro que arregla muchas cosas”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX