Opinión

Sheinbaum mintió en el caso Rébsamen

    
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Claudia Sheinbaum. (Tomada de @Claudiashein)

Todos los políticos suelen decir verdades a medias, pero no se vale hacerlo cuando debajo de la mentira están los cadáveres de 19 niños y siete adultos.

Claudia Sheinbaum, delegada en Tlalpan, ocultó información tras el derrumbe de la escuela Enrique Rébsamen, que la compromete directamente en un acto de negligencia al no haber cerrado ese plantel educativo, como era su obligación.

La información que publicó ayer EL FINANCIERO, del reportero Felipe Rodea, es clara, directa y basada en un documento oficial de la propia delegación Tlalpan: DT/JD/DPC/1858/PE/754/2017.

Es falso lo que dijo Sheinbaum a los medios el 25 de septiembre, cuando afirmó que la delegación a su cargo había hecho cuatro recomendaciones al colegio Rébsamen, y aseveró que “estaba bien construido y tenía todos los papeles en regla”.

No fueron cuatro las observaciones de la delegación a la escuela por incumplimientos en materia de protección civil, sino 23.

Y es mentira que haya tenido “todos los papeles en regla”.

Entre las 19 observaciones que Sheinbaum ocultó, se encuentran la falta de la constancia de seguridad estructural completa y vigente.

Tampoco entregó el Rébsamen la descripción de riesgos internos.

No presentó a la delegación el documento de evaluación y análisis de riesgo, vulnerabilidad y diagnóstico.

La escuela no entregó su permiso de uso de suelo.

Apunta el oficio de la delegación –en poder de EL FINANCIERO– que el Rébsamen no presentó el visto bueno de seguridad y operación completo y vigente.

La escuela no entregó, tampoco, copia del carnet del director responsable de obra.

Así es que desde mediados de junio pasado la delegada conocía las irregularidades graves de la escuela Enrique Rébsamen y no procedió a clausurar el inmueble.

Es falso que el plantel educativo estaba con “todos los papeles en regla”, como dijo la delegada después de la tragedia.

No lo soslayemos y veámoslo de frente: ahí murieron aplastados 19 niños y siete adultos, que hoy estarían vivos si la delegación hubiera cumplido con su trabajo.

Por mucho menos que eso la delegada Sheinbaum clausuró la Universidad del Valle de México.

¿Cuál fue el motivo por el cual no cerró el colegio Rébsamen si tenía, al menos, 23 anomalías en protección civil?

No estamos hablando de anomalías leves, sino de que no entregó la constancia de seguridad estructural completa y vigente.

Ni la descripción de los riesgos internos ni el documento de evaluación de análisis de riesgo, vulnerabilidad y diagnóstico.

Vaya, ni siquiera dijeron quién había sido el director responsable
de obra.

¿Qué pasó? ¿Por qué no clausuraron en junio para prevenir el desastre que podía ocurrir, y ocurrió?

Lo que marca la ley es que a la construcción se le podía dar, cuando mucho, un mes para subsanar las irregularidades.

Al Rébsamen, la delegación Tlalpan le dio tres meses.

¿Por qué esa concesión por encima de la ley?

Vino lo que iba a venir: una tragedia.

Además la delegación, por ley, debió haber instalado el Comité de Protección Civil en Tlalpan y no lo hizo.

Permitieron que funcionara esa escuela, plagada de irregularidades graves que ameritaban su clausura temporal, pues era una ratonera para adultos que daban clases y niños que estudiaban ahí.

Veintiséis cadáveres bajo los escombros del Rébsamen. Diecinueve de ellos corresponden a niños. Y no pasa nada.

Twitter: @PabloHiriart

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