Opinión

Shanghái-dazo II: ¿Hasta dónde?, ¿cómo detenerlo?

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El sell off global (salida generalizada de los mercados) observada en la primera semana del año sorprendió al mundo. En esencia es un segundo episodio del ajuste de los mercados financieros de China, muy similar al observado en septiembre pasado, fenómeno que hizo posponer la decisión de la Reserva Federal de aumentar por primera vez la tasa de interés hasta diciembre pasado. ¿Que fue lo que sucedió?, ¿que efectos está generando? y ¿hasta dónde puede llegar?

El lunes 4 el detonador de este nuevo episodio fue un dato del indicador PIM oficial del sector manufacturero chino que evidenció diez meses continuos de debilidad. El jueves 7 el yuan se devalúa nuevamente un 2.0 por ciento y detona otro  terremoto. En ambos casos, el mecanismo automático de suspensión del remate bursátil y la amenaza de que el pasado viernes vencía una restricción para que los tenedores de más de 5.0 por ciento de las acciones de las empresas no pudieran vender, exacerbó la desesperación.

El epicentro del fenómeno se ubica claramente en la economía de China. Para entenderlo mejor hay que mencionar los siguientes aspectos:

1.- La economía de China ha estado pasando de un modelo de crecimiento orientado hacia las exportaciones y la inversión externa, a un modelo basado en el desarrollo del mercado interno. El crecimiento del PIB chino ha venido desacelerándose en los últimos años desde el 14 por ciento anual de crecimiento, a un 7.0 por ciento probable para 2015.

2.- El boom bursátil de la Bolsa de Shanghái, que dio un rendimiento de 150 por ciento en 12 meses, hasta julio de 2015, ha entrado en un proceso natural de ajuste. Desde agosto se ha estado observando un crack, que ha intentado suavizarse por parte de la autoridad financiera china con diversas medidas.

3.- En estos episodios se ha evidenciado una absoluta inexperiencia de la autoridad china en el manejo de la crisis, en donde se han probado todo tipo de medidas, muchas de ellas muy heterodoxas para suavizar el ajuste, que sólo dilatan lo inevitable temporalmente, pero que también causan mayor temor y nerviosismo.

4.- El mercado bursátil de China está limitado para inversionistas chinos. En principio no debería generar efectos en los mercados globales. Sin embargo, el tamaño del mercado no es menor: dos mil 500 emisoras y cerca de 90 millones de inversionistas chinos lo hacen ser uno de los principales mercados. Su efecto global se da principalmente a través de su efecto en los precios de las materias primas. Una expectativa de menor crecimiento de la economía del principal importador de materias primas del mundo afecta a los precios de los commodities y esto impacta severamente a los países exportadores de materias primas, como a Brasil e inclusive a algunos países desarrollados como Canadá.

5.-  El patrón de comportamiento observado en las fases del ajuste (septiembre y enero) podría catalogarse dentro de un flight to quality, que implica una mayor aversión al riesgo, desplazamiento de recursos hacia los bonos del Tesoro norteamericano, y salida de los mercados accionarios, de los mercados de bonos y de las materias primas. Su efecto se traduce en un incremento del dólar contra todas las divisas, alza en los precios de los bonos del Tesoro (lo que se refleja en una reducción en sus tasas de rendimiento), caída en los precios de las materias primas, a excepción de los metales preciosos, y alza de las primas por riesgo en los mercados de bonos en general.

6.-  Las inyecciones de liquidez que ha estado realizando el Banco Central de China han implicado una disminución del monto de sus reservas de casi un billón de dólares. Desde cuatro hasta tres billones de dólares actuales en un plazo de ocho meses. El portafolios de inversión de las reservas comprende un importante tramo de alrededor de un billón de dólares invertidos en bonos del Tesoro norteamericano. La expectativa de una eventual venta de TBs es una seria amenaza al precio de los mismos. Lo que se traduce en disminuciones en la tasa de rendimiento de los bonos durante los periodos de tensión.

7.- Una de las principales razones del menor dinamismo de las exportaciones chinas en los últimos años es su pérdida de competitividad. Los costos de producción han estado aumentando a la par que el costo de su mano de obra. Pero en los últimos tres años el yuan ha estado inmerso en un proceso de revaluación, mientras que la gran mayoría de las divisas han estado sujetas a un proceso de depreciación. A principios de 2015 la autoridad monetaria introdujo un modelo de tipo de cambio de referencia y decidió en septiembre pasado aplicar una devaluación de 2.0 por ciento a su tipo de referencia. En la semana pasada se volvió a aplicar una depreciación adicional de 2.0 por ciento, lo que se ha identificado como una “guerra de divisas”.

¿Cómo detenerlo? El gobierno de China debe anunciar pronto una serie de medidas que convenzan a los mercados mundiales de que el crecimiento de su economía no va a incurrir en un aterrizaje forzoso.

Twitter: @EOFarrillS59

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