Opinión

Serán negativos para Israel todos los resultados en Siria

Por desgracia, ya estaba cantado que las pláticas de paz de Ginebra II para Siria fracasarían y, mientras el argelino Lakhdar Brahimi, mediador de Naciones Unidas, ofrece disculpas al pueblo árabe por no haber logrado abreviar su sufrimiento, en Israel una reevaluación del conflicto a cargo de los militares concluyó que todos los desenlaces previstos serán negativos para sus intereses.

A tres años de que estalló la revuelta contra el presidente Bashar el Assad, con un ritmo semanal de 500-600 muertos y un total de 140 mil víctimas, en el Estado hebreo ya se acabó el entusiasmo inicial que llevó al expremier y entonces ministro de Defensa, Ehud Barak, a declarar que la dinastía alauita en el poder “caerá en cuestión de semanas”. Es cierto que este entusiasmo, renovado durante la crisis de las supuestas “armas químicas” y el fantasma de una intervención norteamericana se debe al duro golpe que recibiría Irán si perdiera a Damasco, pero los analistas coordinados por Moshe Bogie Ya’alon, ministro de Defensa hebreo, ahora pronostican una guerra de una década, tras la cual no volverá la Siria multiétnica que disfrutó estabilidad y cohesión.

“En lo que a nosotros concierne, cada alternativa es mala. Una victoria del eje radical apoyado por Rusia, formado por el Hezbolá, Siria y Teherán, no es positiva. Pero del otro lado, la concentración de todos los locos de la yijad global en Damasco y los Altos del Golán también es un desenlace desconcertante. Existe la posibilidad de que las alternativas coexistan por muchos años. El Assad mantendrá el dominio de la capital y de los bastiones alauitas, al tiempo que los extremistas suníes tomarán el control de las demás áreas”, explicó a Al-Monitor un alto oficial de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF).

Homicidio

Exjefe del Estado Mayor de las IDF, nacido en 1950 como Moshe Smilansky, Ya’alon, quien tomó su nombre del movimiento sionista, afirmaba que “no hay forma de estabilizar a Oriente Medio sin derrotar al régimen iraní”, e incluso sostuvo que era necesario estudiar el asesinato del entonces mandatario persa, Mahmud Ahmedineyad, pues “todas las opciones deben ser consideradas”. Quién sabe qué diría hoy, a la luz del acercamiento de Teherán a Occidente y de la llegada de Al Qaeda a las puertas de Israel.

Según los análisis citados, incluso el sur de Líbano, feudo del Hezbolá, es la región más tranquila de Líbano, ya que el norte fue arrastrado por la guerra en Siria, donde participa la milicia chiíta y se afianzará, pese a las bajas, como un “ejército semiregular”, con “las capacidades de un Estado”.