Opinión

¿Será Trump la última oportunidad de Peña Nieto?

 
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Donald Trump (Reuters)

Los ataques y amenazas del precandidato republicano Donald Trump hacia nuestro país en su campaña por la obtención de la candidatura del partido republicano para la presidencia de los Estados Unidos parecen haber encontrado un eco grande en la clase media baja de aquel país, toda vez que responden a una lógica demográfica e ideológica muy definida, de la añoranza de los años en que Estados Unidos si no ganaba, arrebataba, pero siempre obtenía lo que deseaba sin importar el respeto al derecho internacional y a los derechos humanos de ciudadanos de otros países.

Los argumentos insostenibles e inexplicados de Trump han encontrado suelo fértil en las mentes obtusas de racistas y supremacistas blancos –y lo peor, ante muchos latinos también- por la simplicidad de sus postulados populistas y carentes de sustento práctico, pero eso no parece afectar a sus seguidores, quienes a pie juntillas creen todo lo que dice su mesías aunque no haya sido capaz de articular explicaciones sensatas y razonables sobre sus proyectos y su instrumentación en caso de llegar a la oficina más poderosa del mundo.

La mayoría de sus propuestas son absurdas e irrealizables, pero una mayoría de los electores republicanos las consideran como una vía para “hacer grande a Estados Unidos de nuevo”, y es factible que de ser electo Trump en la elección general, se encuentre obligado a cumplimentar algunas de las propuestas de campaña que ha venido enarbolando. En este contexto, existen tres frentes fundamentales que ha atacado Trump con respecto al extranjero: China, los países Arabes y México. Se ve difícil que Estados Unidos enfrente de manera frontal a China, país que detenta hoy una parte muy importante de la deuda externa de Estados Unidos y que tiene una capacidad de desestabilización financiera mundial, que podría afectar de manera directa a los estadounidenses; respecto a los países árabes, existe el riesgo de retorsiones terroristas en contra de intereses norteamericanos en cualquier parte del mundo –incluso el territorio de los EU- como ya ha sucedido en el pasado, lo que implicaría un peligro para la seguridad de los Estados Unidos. Por último, está el caso de México.

Se nos ataca un día sí y otro también, con argumentos francamente estúpidos que no cesan de difundirse en cada mitin de Trump, ante un gobierno mexicano que se encuentra apanicado e inmovilizado ante la perspectiva de tener como contraparte en Estados Unidos a una persona con ideas contrarias a nuestros intereses. Salvo algunos tímidos pronunciamientos de Fox, Calderón y recientemente Videgaray y Peña Nieto, en México no ha habido aún un líder capaz de cuestionar las posturas antimexicanas del magnate metido a político. Según los encuéstologos estadounidenses, Trump no podría vencer a Hilary Clinton en la elección general, pero también decían que no podría ser candidato republicano.

Las encuestas se equivocan, pero de tomar por ciertas las que existen actualmente, Peña Nieto está perdiendo una oportunidad de oro para posicionarse como un Presidente de México, y no de una oligarquía y establishment de una clase dominante. Si Trump no tiene posibilidades de ganar, entonces es el momento ideal para que Peña defienda a México de manera vehemente, clara, sin dudas, sin claudicaciones.

Enrique Peña Nieto es el Jefe del Estado Mexicano y debería actuar como tal. Ante la parálisis que siguió a la crisis de Ayotzinapa y de la Casa Blanca, en que perdió toda credibilidad, es el momento de retomar un lugar como líder nacional que defiende los intereses de nuestro país, finalmente, ese es su trabajo.

Y peor aún, si Trump llegara a tener posibilidades de ganar, es más importante aún que México fije una postura indubitable, unívoca sobre la forma en que nos conduciremos ante el país –que a querer o no- ha sido quien más ha dañado a México a lo largo de nuestra historia. Sea cual sea el desenlace de las elecciones en Estados Unidos, Peña no puede perder esta oportunidad de oro de posicionarse como un auténtico líder de México y hacer que la gente crea en él. Lo más probable… es que no haga nada. Ojalá me equivoque.

Twitter:@carlosjaviergon

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