Opinión

¿Será esto un duro golpe al narco?


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Mariguana.

Se insiste en que la resolución de la Corte no significa la legalización de la mariguana. Es sólo una medida que beneficia a cuatro quejosos se nos dice. Pero nadie se detiene ahí, todos sabemos que ese tipo de grupos dolientes y disgustados e irritados, se va a multiplicar hasta que, una y otra vez, esos amparos sienten lo que llaman jurisprudencia y finalmente todos tendremos la posibilidad de sembrar mariguana en nuestras casas y realizar el auto consumo sin necesidad de buscar en las calles, bares y antros quien pueda proporcionarla.

Bien, ¿qué más seguirá? Pues habrá normas como las que hay en Holanda donde también se podrá adquirir en algunos establecimientos o como en California donde jóvenes vestidos de verde hacen una especie de diagnóstico y así se la surten al cliente supuestamente enfermo.

Tocará al Senado o a la Cámara de Diputados legislar y dictar las formas para que la cannabis esté al alcance de todos, o al menos de los mayores de edad. ¿O no se trata en el fondo de eso? Al final del proceso anteayer iniciado en la Primera Sala de la Corte, se busca o tendrá que buscarse dar la batalla contra el tráfico ilegal de mariguana para de este modo arrebatársela a las bandas criminales. Si no es esto lo que está en juego, entonces no tiene sentido la búsqueda iniciada por esas cuatro personas que, por cierto, no son individuos con el perfil que podría suponerse: gente de izquierda, progresistas, activistas. No, dos son empresarios, una ama de casa y un abogado.

No buscaron el amparo contra la Cofepris, dependencia de la Secretaría de Salud para poder ellos fumar la mota; no, enviaron su queja a la Suprema Corte para afirmar que es el individuo en plenitud de sus derechos humanos y en uso de su autonomía y determinación quien decide qué hace con su cuerpo y qué ingesta.

En su alegato afirman que no es el gobierno el que ejercerá la potestad de indicarnos qué comer, beber o fumar. Todo este envoltorio tiene además un fin último, evidenciar que la lucha contra las drogas no se ganará con pistolas, gendarmes y soldados; nunca, en ninguna etapa de la historia en ningún lugar se ha ganado de ese modo. Véase la guerra por el té o por la distribución del opio. Las armas son las estrategias inteligentes, el cruzamiento de factores nuevos, la educación integral y la prevención. ¿Está en esta ruta lo aprobado por el magistrado postulante y los otros tres que aprobaron el proyecto del magistrado Arturo Zaldívar?

En lo inmediato no lo sabemos. Son numerosas y de peso las voces que están en contra; temen se estimule el consumo de una hierba que aseguran es la llave para más tarde llegar a las drogas fuertes. Hay algunos datos que muestran mapas ya explorados. El 67 por ciento de quienes están en los presidios arrestados por consumir y haber poseído droga, lo están por la mariguana y no por inhalantes, heroína, metanfetaminas, crack, polvo de ángel, estramonio, Ayahuasca o cocaína. Luego entonces, el tráfico de estimulantes tóxicos es fundamentalmente la hierba y si eso se ataca, se estará haciendo contra lo más importante de lo que manejan las bandas criminales.

La nación más poderosa económica y militarmente, ya ha cedido en más una veintena de estados que la conforman en “legalizar” lo que hemos comenzando a hacer: desmitificar una sustancia que no es ciertamente inocua pero que está entre nosotros desde hace tiempo.

Históricamente ha sido revelada como un acompañante en guerras y revoluciones; cantada por músicos y mencionada por poetas. También ha sido atribuida a conductas antisociales y grotescas, vista como apoyo y bastón para propiciar traiciones y corruptelas; se le ha asociado a los usos y polvos de la canalla y ahí está, ocupando a cientos de miles que en el mundo la siembran, producen, comercian y transportan en las sombras.

En el nuevo México comienza a ventilarse para quizás con ello permitir que después de un proceso que, esperemos no sea muy largo, ya no esté en manos de quienes desde dentro han envenenado, saqueado vidas y aliento de nuestro país.

Twitter:@RaulCremoux

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