Opinión

¿Será Díaz-Canel primer líder del postcastrismo?


 
El cambio generacional está en plena marcha en Cuba -el retiro de Rául Castro en 2018 dejará a Corea del Norte como la única dinastía comunista del mundo-, y la atención se enfoca hoy en Miguel Díaz-Canel Bermúdez, número 2 del régimen que a sus 52 años ha llegado más alto que cualquier otro funcionario que no proceda de la vieja guardia revolucionaria.
 
Poco conocido incluso dentro de Cuba, por lo que la televisión estatal multiplicó su imagen en las últimas semanas, Díaz-Canel, elegido el domingo primer vicepresidente de los consejos de Estado y de Ministros en reemplazo de José Ramón Machado Ventura, un histórico de Sierra Maestra y Playa Girón, carece de grandes dotes de orador y rendía hasta hace poco un culto narcisista a su figura moldeada por el ciclismo, señalaron periodistas y exoficiales citados por El Universal de Venezuela y The Miami Herald, pero tiene a su favor una lealtad al sistema a toda prueba y la flexibilidad que requeriría la transición.
 
Nacido en la provincia central de Villa Clara, al parecer en el seno de una familia rica hasta el triunfo de Fidel Castro en 1959, el presunto delfín empezó su carrera en la Unión de Jóvenes Comunistas y dirigió al partido local; propuesto por Raúl, en 2003 ingresó al Buró Político y en 2009 fue designado ministro de Educación Superior.
 
A propósito de su lealtad, el mismo Raúl enfatizó en su discurso de 35 minutos del domingo, por momentos dramático al anunciar que se someterán a referéndum nuevas enmiendas constitucionales, que el nombramiento de Díaz-Canel "representa un paso definitivo en la configuración del liderazgo futuro, a través de la transferencia gradual y ordenada de puestos clave a las nuevas generaciones".
 
Banderazo
 
El banderazo del relevo fue dado en 2012, con el anuncio de los candidatos a la Asamblea Nacional para las elecciones del 3 de febrero; destacaron por su ausencia Ricardo Alarcón, líder legislativo que será reemplazado por Esteban Lazo tras 2 décadas, y los periodistas Randy Alonso y Tubal Páez Hernández, muy cercanos a Fidel, mientras que apareció en la lista la sexóloga Mariela Castro, hija de Raúl, en el poder desde 2006. Todo con objeto, resaltaba Granma, de renovar en 67% la asamblea, con un 70% de los aspirantes nacido después de 1959.
 
Ingeniero eléctrico, Díaz-Canel hizo su servicio militar como especialista de radio en la artillería antiaérea y empezó a ganar experiencia internacional en Nicaragua, donde llegó en calidad de emisario del Partido Comunista. El mes pasado, encabezó un mitin multitudinario en apoyo a Hugo Chávez en Caracas; asimismo, acompañó a Raúl en la cumbre latinoamericana de Chile.
 
Elogiado por el actual mandatario cubano gracias a su 'sólida firmeza ideológica', pues 'no es un advenedizo o improvisado', Díaz-Canel deberá probar sus cualidades políticas de aquí a 2018, si no quiere correr la suerte de otros cuadros prometedores que repentinamente quedaron marginados, como los exministros del exterior Roberto Robaina y Felipe Pérez Roque, además de Carlos Lage, quien también fue vicepresidente del Consejo de Estado. Sabe que se trata de una carrera de resistencia; no en balde fue uno de los principales asesores de Robaina cuando éste dirigió en los años noventa a las juventudes comunistas.