Opinión

Separarse de un narcisista

 
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Narcisismo. (www.cade.org.mx)

Las separaciones y el divorcio son uno de los factores de estrés psicosocial más perturbadores para el bienestar y suelen ser causa de cuadros depresivos y ansiosos como parte del duelo por el final de una relación.

Sin embargo, existe una situación que es aún más traumática para quien decide separarse: el divorcio o la separación de una pareja con trastorno narcisista de la personalidad, que suele ser el comienzo de un infierno, porque alguien enfermo de narcisismo es incapaz de perdonar lo que considera una traición y un abandono injustificado. El trastorno narcisista está definido por la incapacidad de sentir empatía hacia los demás, por el utilitarismo en las relaciones y por una total falta de conciencia sobre los propios defectos y errores que podrían explicar, en parte, una ruptura sentimental. El narcisista, en su visión del mundo, jamás se equivoca ni necesita ayuda de nadie. Los otros son los imbéciles, los que fallan, los que no pueden ver la pérdida irreparable que significa terminar una relación con él o ella.

No es lo mismo tener algunos rasgos de personalidad que ser un narcisista estructural. Alguien que se cree maravilloso o que pasa mucho tiempo hablando de sí mismo y escucha poco no necesariamente es esta persona que no puede sentir amor verdadero, que es incapaz de pensar en los demás y que organiza su vida para que todos le sirvan, le ayuden y lo admiren. Y una vez que ha dejado de necesitarlos, los abandona a sangre fría, pero jamás (y jamás es jamás) perdonará a quien decida dejarlo.

Los trámites legales que implican un divorcio, un juicio de pensión alimenticia o de custodia son el pretexto perfecto para actuar la ira narcisista. Quien se atreve a confrontar, criticar o abandonar a un narcisista jamás encontrará la paz y vivirá un pleito eterno. Un narcisista en proceso de divorcio nunca aceptará que una etapa se cierra, por ser una herida al ego. Su rencor es atemporal y sus planes de venganza también. Suelen utilizar a sus hijos como armas. Los llenan de regalos, les organizan un pequeño parque de diversiones los fines de semana para después manipularlos y enfrentarlos con la ex pareja. Son mezquinos en el manejo del dinero y jamás lo dan cuando se necesita, sino cuando conviene a sus intereses.

Los narcisistas, evidentemente, son malas parejas y padres. Su pronóstico es reservado porque jamás se acercan a pedir ayuda y si lo hacen, sólo es para convencer al terapeuta o al sistema legal o a quien haga falta, de que ellos tienen la razón y son víctimas de las circunstancias. Carecen de introspección y frecuentemente describen un mundo interno de frialdad e indiferencia. Nada los conmueve, excepto cuando algo les afecta personalmente.

Hay algunas pistas que pueden ser de utilidad para evitar relacionarse amorosamente con un narcisista: la falta de interés y curiosidad sobre la vida y las actividades de la pareja, sobre su familia y amigos; la dificultad para hablar de lo que siente y para ser auténtico; resentimiento hacia mucha gente, aunque la ofensa haya ocurrido muchos años atrás; incapacidad para perdonar, reconocer errores y pedir disculpas.

Las parejas de los narcisistas logran separarse cuando se dan cuenta del gran costo emocional que significaría seguir con la relación, cuando ven a sus hijos dañados, cuando se dan cuenta de que nada de lo que hagan será suficiente, y siempre serán criticados.

Un estudio reciente sostiene que la respuesta afirmativa a la pregunta: ¿eres un narcisista?, es suficiente para diagnosticar narcisismo (http://youtu.be/6-LUAKLMaS0).

* Información basada en el libro Will I ever be free from you? (¿Me libraré de ti algún día?), de Karyl McBride.

Twitter: @valevillag

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