Opinión

Señor presidente, 
el porqué de los “pesimistas”

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El presidente Enrique Peña Nieto oficializó esta tarde los cambios e su gabinete. (Presidencia)

Manifiesta usted su molestia porque los pesimistas no reconocen avances y logros de esta administración. Le doy la razón. El logro de las reformas estructurales de su gobierno es trascendente; unas más que otras. Creo se exagera el posible alcance de algunas y la implementación de otras ha sido lenta y accidentada. Me preocupa escuchar a su flamante secretario de Educación decir que “los maestros son la columna vertebral del Estado”. Esa afirmación es el origen del problema. Los maestros no son burócratas ni piezas del andamiaje político; son educadores, y ya. Hay que regresarlos a las aulas, capacitarlos, devolverle la dignidad a la carrera magisterial profesionalizándola, meritocratizándola y despolitizándola.

Sin duda, sí se quedan cortas las expectativas de otra reforma: la energética. Ésta cambia la dirección de la economía del país e incrementa geométricamente su potencial. Tuvo la mala suerte de ser implementada en medio de la mayor crisis petrolera mundial en décadas, diseñada por Arabia Saudita para recuperar su participación de mercado, y sacar de éste a los nuevos productores de “shale” estadounidenses y de arenas bituminosas canadienses. Lo están logrando, particularmente porque su táctica coincide con el estancamiento económico global que reduce la demanda.

Creo que no se aprecia la magnitud del impacto de la liberalización energética que permitirá que muchos proyectos de inversión se vuelvan viables, ante la posibilidad de abastecerlos de energía más barata y confiable, sin la restricción de tener que adquirirla de ineficientes oferentes estatales, como Pemex o CFE.

Ahora, lo invito a que entienda la frustración de los “pesimistas”. Ellos lo acusarían de no reconocer las fallas y desaciertos de su gobierno. Empecemos por lo más esencial, y el eslabón más débil en México: el imperio de la ley. En cuanto a la construcción de un Estado de derecho, no basta anhelarlo, hay que forjarlo. Siento decirle que cuando usted habla del tema, sus palabras suenan huecas por la falta de credibilidad que proviene de conflictos de interés que lo aquejan a usted y a sus colaboradores más cercanos. Las crisis de las casas no se olvidan con el paso del tiempo, crecen por la inacción. Parecería que la mejor forma de proteger el puesto en su gabinete es estar inmerso en algún escándalo de corrupción, Gerardo Ruiz Esparza, por ejemplo.

Diciéndole verdades elementales, nadie acepta la exoneración en la investigación emprendida por Virgilio Andrade. El contralor es su empleado. Hay tantas contradicciones: si no había conflicto de interés con Higa, por qué se canceló el tren a Querétaro; si no había conflicto con la 'casa blanca', por qué su esposa prometió venderla; si no hizo algo mal, ¿por qué pide disculpas al pueblo?

Invitar al dueño de Grupo Higa, su compadre, a su Tercer Informe de Gobierno puede ser percibido como falta de sensibilidad, o incluso como una burla. Los escándalos de OHL provocan un hedor nauseabundo. Que su nuevo embajador en Washington, persona cercana a usted, al Estado de México y a su nueva canciller asevere que a los inversionistas estadounidenses no les importa la corrupción en México, no es sólo absolutamente falaz, sino que puede sonar a credo de su administración.

Tome al toro por los cuernos. Hay mucho qué hacer que le llevaría a trascender como presidente mucho más que cualquiera de las reformas emprendidas. Muestre que está dispuesto, de una vez por todas, a hacer frente a la corrupción, a la impunidad y al preocupante empoderamiento del crimen organizado en el país. Los críticos y pesimistas se volverían sus aliados.

Eche toda la carne al asador. En política, toda decisión entraña costos y lleva implícita la elección de beneficiados y perjudicados. Hasta ahora, el statu quo que ha decidido preservar favorece a políticos (de todos los partidos) y a poderosos empresarios; pero, azuza el hartazgo de la población en general y pone en riesgo al país. La gente está fastidiada de comprobar que reglas válidas para todos no aplican a usted y sus amigos.

Lea los diarios. Vivimos un preocupante e innegable viraje hacia el populismo y en contra de partidos y políticos tradicionales. El surgimiento de Corbyn en el Reino Unido, de Syriza en Grecia, de Podemos en España, Trump en Estados Unidos, Chávez-Maduro en Venezuela, todos tienen como común denominador el hartazgo generalizado. La evidente desaceleración económica mundial presentará un terreno crecientemente fértil para el surgimiento de populistas que buscarán trivializar las soluciones necesarias para resolver problemas complejos.

Al negarse a reconocer la falta de credibilidad de su administración, ocasionada por la flagrante corrupción, usted le está poniendo el país en bandeja de plata a un populista, ya sea éste uno conocido o que surjan nuevos.

Tiene muy poco tiempo para emprender soluciones reales, no cosméticas, los tiempos electorales de 2018 dominarán en forma creciente.

Abra los ojos.

Twitter: @jorgesuarezv

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