Opinión

Senador retrógrado

No cabe duda de que el siglo XXI no llegó para todos. Algunos siguen instalados en visiones y creencias de hace más de 100 años. Este es el caso del senador panista José María Martínez, designado presidente de la nueva Comisión de la Familia y el Desarrollo Humano en el Senado de la República.

Este señor, con opiniones propias del más recalcitrante conservadurismo yunquista, encabeza una comisión de la familia del siglo XIX. Para él, según sus propias palabras en su discurso de instalación, las familias del mismo sexo no son familias.

Tal vez lo ignore el distinguido senador, pero en más de 20 capitales del mundo como Londres, París, Madrid, Amsterdam, Berlín, Sidney y muchas otras, existen legislaciones que integran conceptos más amplios, plurales y contemporáneos de familia.

Familia es aquella formada por una madre soltera –muy abundantes en nuestro país– que trabaja para proveer a sus hijos de sustento y educación. Familia es aquella formada por parejas del mismo sexo, que educan, protegen y construyen hogar para muchos niños en el mundo. Familia es aquella formada por personas mayores, quienes se hacen cargo de la educación de nietos ante la ausencia de sus padres. Familia es aquella integrada por parejas divorciadas y vueltas o no a casar, que integran a los hijos del primer matrimonio y a los que, eventualmente, pueda haber en el segundo, o tercero.

La familia contemporánea es mucho más diversa, plural y múltiple que la familia tradicional de los siglos anteriores. Las nuevas leyes de avanzada aprobadas en muchos países, sólo pretenden dar cabida y alcanzar en términos de avance y evolución, la realidad social que la diversidad nos ha traído.

Resulta lamentable que un legislador, cuya opinión personal puede ser aceptada y respetada, convierta sus convicciones propias en postulados de una comisión senatorial. ¿Todos piensan lo mismo? ¿Qué hacemos con los legisladores de orientaciones sexuales distintas a las convencionales? ¿Ellos no pueden tener familias? O ¿sus familias no lo son a carta cabal según la muy anquilosada visión del senador Martínez? ¿Qué hacemos con los gobernadores de orientación sexual diferente –tenemos varios–? ¿Ellos no pertenecen a sus familias por ser gays?

Una comisión del Congreso, pretende según su especialidad, atender y proponer iniciativas dirigidas al tema en cuestión. Proteger derechos, especializar a legisladores, profundizar en asuntos que el total de las cámaras están incapacitadas por agenda y variedad de temas, para estudiar y atender.

Sin duda la familia está en absoluto proceso de transformación, en México y en el mundo. Su composición, su versatilidad, su integración. Hablar de familias disfuncionales es un viejo discurso de hace más de 40 años. En este contexto, designar a un senador cuya visión responde a parámetros vetustos y ciertamente discriminatorios al frente de un grupo supuestamente especializado en el tema, es más que retrógrado y anacrónico, es sospechoso e inquietante. ¿Cuál es la visión de familia que esa comisión quiere analizar y discutir? ¿Necesitamos una comisión sobre el tema, cuando ni siquiera tenemos una visión clara de cómo es y de qué forma se integra y se compone la familia mexicana?

Al senador José María Martínez no le vendría mal un diplomado sobre familia que se imparten en muchas universidades y centros de educación superior serios en México. Unas lecturas senador, una actualizada a su muy oxidada, ofensiva y conservadora visión de la familia. Con suerte y entiende lo que la realidad presenta todos los días en nuestro diverso país.