Opinión

'Semana Frieze' en Londres

  

Hemos hablado de la importancia de las ferias en el contexto económico del arte contemporáneo. Pero hay ferias de arte que llegan a ser mucho más que supermercados para los más acaudalados con “los mejores productos culturales a buenos precios”, y un ejemplo es Frieze Art Fair London, donde el público objetivo no son solamente los grandes coleccionistas, sino presentar el arte como una forma de entretenimiento inteligente.

La Frieze Art Fair es relativamente nueva, comenzó en 2003 como iniciativa de Amanda Sharp y Matthew Slotover, editores de la revista inglesa Frieze, publicación que nació en la época de los Young British Artists, cambiando la escena del arte internacional.

Y aunque esta feria tiene el formato típico donde las galerías exponen lo que consideran sus mejores artistas y obras para presentar a coleccionistas, el 80% de los visitantes sólo se acercan a “ver”. El programa alterno de la feria se compone de un ciclo de pláticas y discusiones, Frieze Talks; la iniciativa de proyectos artísticos comisionados Frieze Proyects, donde artistas emergentes son invitados a realizar obras de sitio específico, y este año se inaugura Frieze Artist Award, donde un jurado premia la participación más destacada de estos proyectos comisionados.

También, por tercer año consecutivo se organiza Frieze Masters, donde se exponen grandes obras del arte histórico y antigüedades, fusionando el arte contemporáneo con el pasado; y no olvidemos el parque escultórico que se monta en el Regent’s Park como parte de la feria, que busca ser un espacio familiar y de diversión para los transeúntes. Todo esto aparte de las más de 160 galerías expositoras.

El acierto de Frieze, que pocas ferias han conseguido, es demostrar que ver y apreciar arte puede ser una efectiva forma de esparcimiento, capaz de atraer a un gran número de espectadores – más de 68,000 personas en sus cuatro días de duración – que aunque no son compradores potenciales, le aportan vida y movimiento económico a la ciudad de Londres, incluso impulsando el turismo.

En la llamada “Frieze Art Week” las actividades que se desarrollan alrededor de la feria son muy diversas, comenzando por las exclusivas subastas de las renombradas casas Christie’s, Sotheby’s y Phillips (justamente ayer inauguró su casa en Londres) que se llevarán a cabo ayer, hoy y mañana viernes, teniendo como highlighs obras de Peter Doig, Basquiat, Martin Kippenberger, aunque los estelares de las subastas en esta emisión son Sigmar Polke y Gerhard Richter – el artista vivo más cotizado actualmente.

Como parte de las exposiciones periféricas a Frieze, que son gratuitas para el público cabe mencionar, la magna exhibición de Rembrandt en la National Gallery, Anselm Kiefer en la Royal Academy of Arts, Matthew Barney en la galería Sadie Coles y Richard Turttle en Whitechapel. Y a sus 82 años la galerista Marian Goodman aprovecha Frieze para inaugurar su sede en Londres con una exposición justamente de Gerhard Richter.

Es remarcable cómo esta feria moviliza toda la escena artística del Reino Unido, demostrando cómo el arte puede ser entretenimiento para todos los niveles socioculturales y generar importantes derramas económicas directa e indirectamente, volviéndose indispensable para la vida cotidiana londinense.