Opinión

Semana de subastas de arte contemporáneo en NY

   

En 2008, cuando Estados Unidos y sus economías dependientes se hundieron en la peor crisis financiera de la historia al reventar la burbuja del crédito hipotecario, la burbuja del arte contemporáneo se mantuvo intacta; es más, seguía creciendo. Y desde ese año hasta hoy, la dinámica de las subastas de arte de Posguerra ha sido la misma: en cada evento de las grandes casas de subastas se rompen récords históricos y se alcanzan escandalosas sumas de dinero. Lo ocurrido la semana pasada en Nueva York, el 11 y 12 de noviembre, cuando se llevaron a cabo las subastas de Christie’s, Sotheby’s y Phillips, hizo exponencial lo que ya venía sucediendo.

Las ventas de ambas casas de subastas alcanzaron más de 1.5 billones de dólares, aproximadamente 20 mil millones de pesos mexicanos, equivalente al presupuesto del presente año de la Secretaría de Marina*, sólo para hacer una comparación.

A parte de las desmedidas cantidades, no hay muchas sorpresas: Andy Warhol domina el mercado, siendo el Triple Elvis (Ferus Type) (1963) la obra más alta puesta a puja, vendida por Christie’s en 81.9 millones de dólares. El vendedor de esta pieza la había adquirido hace un par de décadas en 82 mil dólares. Jeff Koons(1955), Roy Lichtenstein (1923-1997), Jean-Michel Basquiat (1960-1988), Gerhard Richter (1932), Richard Prince (1949), Peter Doig (1959) y Willem De Kooning (1904-1997) desfilaron como siempre, pero Andy Warhol (1928-1987) sigue siendo el rey de las subastas, por mucho.

Una de las pocas sorpresas fue la inclusión de Cy Twombly en el grupo de los artistas de la especulación financiera. Siendo su obra altamente crítica, misteriosa y de gran contenido literario, Twombly es clave en la historia del arte actual, pero nunca figuró como un consentido del mercado. Christie’s logró en esta subasta vender Untitled (1970), en casi 70 millones de dólares. En Phillips, Frank Stella sorprendió alcanzando los 4 millones, cuando el estimado era de 1 millón de dólares. Aunque los precios muestren a ciertos artistas en la cima financiera, esto no significa que un coleccionista tenga que tomar esto de referencia, pues las casas subastadoras establecen sus propias regulaciones.

“A voting machine, not a weight machine”, así describe el mercado del arte Warren Buffett, el multimillonario norteamericano. Y es preciso su comentario. Los movimientos del mercado del arte sólo nos muestran la popularidad de un artista, género o práctica; no están directamente relacionados o influidos por la calidad y trascendencia cultural de la obra. El hecho de que algunos artistas estén “de moda” en los pequeños círculos de los grandes capitales resulta extraño y confuso para los que nos dedicamos al arte. Por un lado, que un Cy Twombly llegue a ser tan popular es de celebrarse, pero no sabemos si el comprador está consciente de la importancia del acervo humano que tendrá en custodia y en muchos casos embodegado.

Esta situación nos genera más preguntas que respuestas. ¿Qué significa el arte hoy en día, en esta vorágine de dinero? ¿Qué siente un comprador al desembolsar 80 millones de dólares en una obra de arte? ¿Piensa en lo que Andy Warhol dilucidó sobre la seriación, el consumo (paradójicamente), el lenjuage colectivo, o sólo ve activos y posibilidades financieras? ¿Por qué los estudiosos del arte se preocupan, mientras que los dealers y galeristas celebran? ¿Cuánto más subirán los precios en el arte arte? ¿Se ha llegado a un punto máximo y sólo hay que esperar a que “madure el mercado”, explote la burbuja o será que los coleccionistas se están perdiendo en su propio juego?

*Presupuesto de Egresos de la Federación, ejercicio 2013 y 2014