Opinión

Semáforo ámbar en nuevo aeropuerto de la CDMX

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Nuevo AICM.

¿Qué diferencias provocaron la decisión de Manuel Ángel Nuñez Soto de renunciar al reto de encabezar el proyecto del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México a un año de su designación?

Manuel Ángel Núñez dejó la dirección general del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México y en su lugar queda Federico Patiño Márquez, a quien el titular de la Secretaría de Comunicaciones tomó protesta el pasado jueves.

La salida del Hidalguense se argumentó como “lo necesario” ante el inicio de una “nueva época del proyecto, instalada más en las licitaciones que se requieren para las obras que están por iniciarse”.

En el proceso en el que precisamente están las “vacas gordas”, donde están las “bolsas nutridas”, donde están los contratos que son los más apetitosos.

Nuñez Soto es economista, persona que domina cuatro idiomas y salió sin mancha alguna de una gubernatura que fue retomada por una persona que hoy ocupa la Secretaría de Gobernación. Fue digno rival del proyecto de construir un aeropuerto en Texcoco cuando en en Tizayuca ya se habían reservado los terrenos y estaba todo dispuesto.

Dios le castigó colocándole al frente del proyecto aeroportuario de la CDMX que es uno de los grandes proyectos mundiales en su naturaleza. Con institucionalidad y disciplina asumió la bandera del Grupo Aeroportuario de la CDMX. Garantizaba su presencia honestidad y equidad a toda prueba. No es que quien le suceda tenga mancha alguna que le distinga pero la sola salida de Nuñez permite levantar las velas de la suspicacia.

Federico Patiño es una persona con amplia experiencia financiera y pertenecía al equipo de Manuel Angel o al menos a él se le asignaron. Lo que no hace congruencia es que se diga que ante una nueva época de vida del proyecto se requiere de un “perfil distinto en la dirección general del grupo”.

Un director general no tiene por qué ser acabado experto en todas las disciplinas acreditadas como necesarias en la construcción de un aeropuerto que aspira a ser uno de los tres más importantes del mundo. Lo que requiere es tener la talla moral para encaminar a un proyecto de estas dimensiones (que será el legado de infraestructura más importante que deje por inaugurar el Presidente Peña Nieto) y apoyarse en aquellos profesionales responsables de cada uno de los procesos necesarios.

En ese sentido la inteligencia rechaza la lógica que encierra la justificación del relevo y la más refinada suspicacia mexicana invita a considerar diferencias en la estrategia de las licitaciones para el proceso de la construcción. Vendrán las licitaciones para la obra, donde están las bolsas más jugosas de este proyecto y los intereses más cercanos al grupo gobernante.

Manuel Angel Nuñez Soto, quien no es compadre del autor de estos renglones ni ha compartido una mesa en la que corra generosamente el alcohol, no requiere de nuestra defensa porque su trayectoria nada exige. Deja el Hidalguense la Dirección del Grupo y a pesar de su gesto siempre discreto e institucional que argumenta su salida como “el próximo inicio de una nueva época en la construcción del aeropuerto que exige de un Director General de otro perfil”, nada hay a la mano sobre la mesa como para creer tal argumento se ajusta a la estricta verdad por más que el Secretario de Comunicaciones y Transportes se diera a la tarea de hablar con varios líderes de opinión (algunos con “ ” por favor) para explicar la salida de Nuñez Soto como el inicio de una nueva fase del aeropuerto.

Federico Patiño tiene una clara y amplia experiencia en el terreno financiero. Capacidad tiene y quizá voluntades más laxas para enfrentar la expresión de intereses en esta nueva etapa del aeropuerto, donde están las vulnerabilidades más notorias de un régimen que ha dado muestras claras de sus debilidades en el sector de la construcción.

En cuanto a tema Pyme se refiere, el hoy EX DIRECTOR GENERAL de ese grupo Aeroportuario de la CDMX había comprometido una estrategia para privilegiar que grandes constructoras se apoyaran en medianas y las medianas en pequeñas empresas para “democratizar la derrama”.

El nuevo Director podrá comprometer la misma estrategia aunque no encontramos pruebas suficientes de que ello pueda llegar a buen puerto.
Ya veremos. Inteligencia no falta. No era necesario argumentar así la salida del Hidalguense. Una pena, lo de la salida, pero mucho más el argumento en el que pretende soportarse su retiro del cargo.

De tin Marin…

PYME CREA START UP VINCULADA CON IMÁGENES NUESTRAS

El proyecto no era originalmente ese, pero cuando Manuel Villegas estudiaba la maestría en el IPADE las cosas tuvieron que cambiar de trabajar en una idea vinculadas con crear un sistema para facilitar la gestión operativa de la empresa pequeña, pasó a darse cuenta que los “bancos de imágenes” generalmente tienen fotografías preciosas pero que nada tienen que ver con nuestro contexto, nuestra fisonomía, nuestra tez, colores de ojo, etc.

Eso lo puede usted distinguir en los trípticos y en las páginas de internet de empresas mexicanas; por lo regular, cuando acuden a los “bancos de imágenes” tienen acceso a fotografías muy bien logradas pero con espacios naturales o con personajes, niños, señoras, jóvenes, ancianos, que evidentemente no son ni mexicanos ni latinoamericanos siquiera.

Y vino el giro en el proyecto; trabajaría en la idea de crear una empresa que ofreciera al mercado fotografías “nuestras” para el mercado Latinoamericanos.

Nació así CAPPTÚ, un sitio de stock de fotografías que pueden ofrecerse a particulares o a empresas que requieran para sus proyectos de impresión o bien para Internet.

En agosto del 2013 validan la idea con estudiantes universitarios y agencias de publicidad. En 2014 ingresan a WAYRA para acelerar su proyecto y para diciembre ya estaban listos para iniciar las labores profesionales.

Hoy tienen más de 25 mil imágenes, han recibido fotografías de 70 países y ya se han realizado 8 mil descargas. Aunque se había pensado en un sitio fundamentalmente vinculado con las necesidades de México y América Latina, se han ingresado imágenes de otros países y el 79 por ciento de la demanda está relacionada con nuestro país.

Hoy cualquiera puede ingresar la imágenes que captura bien con su celular inteligente o con sus cámaras. La calidad mínima que se acepta es de 500 por 500 p.

La aplicación es gratuita. No se paga por tener el derecho a “subir” las imágenes y el derecho por “bajar” la imagen es de 10 dólares y para aquellas que son destacadamente profesionales por la definición y calidad el derecho de uso es de 35 dólares.

El 40 por ciento del precio del derecho de uso se paga al autor de la fotografía. Esto es un pago sensiblemente mayor al que acostumbran las grandes empresas o de “banco de datos” que acostumbran conceder a los autores 25 por ciento del costo del uso.

También se localizan “asignaciones” de libre suscripción. Imagine que usted desee o requiera una fotografía específica. Determina las especificaciones y el sitio hace pública la necesidad y quien desee cubrirlo se inscribe en esa asignación para cumplir con la foto en el tiempo que se requiere para la tarea.

Una vez cumplido el plazo el solicitante determina cuál de las fotografías es la que satisface mejor sus necesidades y cubre el costo del servicio.
Para mayores detalles a contacto@capptu.com o a twitter @capttu

Twitter:@ETORREBLANCAJ

Correo: direccion@universopyme.com.mx

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