Opinión

Seguro de desempleo a partir de enero


 
 
Una de las iniciativas más novedosas en la reforma hacendaria para 2014 es la instrumentación de un seguro de desempleo, que de acuerdo a los cálculos del gobierno federal, es posible echar a andar desde enero próximo, ya que la fuente de financiamiento está garantizada y opera plenamente: se tomarán tres puntos porcentuales de los cinco que se aportan a la cuenta individualizada del Infonavit.
 
 
El seguro de desempleo es un estándar mínimo de los países desarrollados para garantizar la continuidad y estabilidad de las finanzas familiares de sus ciudadanos. En el caso de México, Hacienda prevé que dure seis meses (similar a España), durante los cuales, en el primer mes del desempleo, el individuo recibiría un monto equivalente al 50 por ciento de su salario; en el segundo y tercer mes un monto aún menor; y a partir del cuarto mes, un salario mínimo.
 
 
El seguro de desempleo es una de las palancas de amortiguamiento que tiene la dependencia encabezada por Luis Videgaray para contrarrestar los argumentos que hablan de un recargón desmedido de las nuevas condiciones fiscales hacia la clase media. Es en realidad una medida de fuerte contenido social que refleja el carácter altamente progresivo de la iniciativa.
 
 
Es justo decir, sin embargo, que el gobierno no la tiene fácil ante la opinión pública más enterada. ¿Por qué ocurre eso? Porque la gente más productiva —profesionistas, empleados, dueños de las Pymes— sí terminará pagando más. No obstante, ello no implica injusticia per se de las medidas anunciadas. Piénsese por ejemplo en las deducciones. Muchas de ellas continuarán, pero habrá un tope anual de alrededor de 47 mil pesos para hacerlas válidas. Un tope bajo ciertamente.
 
 
Pero así como la clase media tendrá que pagar más, muchas empresas verán un ajuste en sus flujos. Las maquiladoras, por ejemplo, tendrán que pagar 16 por ciento de IVA al importar insumos, y sólo cuando prueben que exportaron más del 90 por ciento de su producción habrán de recuperar ese dinero. En contraposición, los adultos mayores recibirán más de mil pesos de pensión para garantizar un estándar de vida mínimo.
 
 
¿Es esta una reforma justa? Sí lo es. Pagaremos más quienes tenemos más ingresos. Pero hay mucha pobreza en el país.
 
 
Twitter: @SOYCarlosMota