Opinión

Seguridad, reto de Peña Nieto en un 2014 que promete


 
El año 2013, con suerte, habrá sido el de menor crecimiento económico del sexenio de Peña Nieto. Si ese tipo de aseveración siempre incluye una dosis de aventura, más en esta ocasión que estamos en medio de lo que el expresidente de la Reserva Federal Alan Greenspan calificó como el entorno más incierto de su casi nonagenaria vida.
 
 
El crecimiento económico del año que termina será el menor desde 2009. Esto ocurrió por algunos motivos incontrolables como las torrenciales lluvias y el lento crecimiento estadounidense, y por otros no tanto, como el lento despegue de la obra pública y el gasto gubernamental en general. Pero, a pesar de ello, se hizo historia alcanzando grandes logros en el ámbito político que, en mi opinión, incrementarán drásticamente el potencial de crecimiento de México en las próximas décadas.
 
 
Las reformas han sido, por decir lo menos, disparejas. La reforma fiscal fue un menjurje decepcionante que más merece el calificativo de mala miscelánea. La reforma educativa logró mínimos avances y está aún a años luz de generar los cambios que los jóvenes mexicanos requieren. La reforma política contiene un par de elementos positivos, pero muchos que no lo son. La nueva ley de telecomunicaciones desincentivará a la inversión privada. Pero el impacto mayor provendrá de una reforma energética que, si logra articular leyes reglamentarias inteligentes y reguladores que también lo sean, puede expandir sustancialmente el potencial de crecimiento de la economía mexicana en las próximas décadas.
 
 
Muchos preguntan si la reforma energética generará mayor crecimiento inmediatamente. La respuesta es un sí y un no simultáneos. Por una parte, aun si todo saliera a pedir de boca, México no producirá más petróleo o gas por al menos un lustro. Sin embargo, la promesa de que México se incorpore a la revolución energética de América del Norte que transformará el entorno geopolítico mundial, nos puede posicionar como una plataforma privilegiada en la región. Si consideramos que hoy México es ya una potencia manufacturera y se ha vuelto importante destino de inversión para empresas automotrices, de electrónica y muchos otros rubros, a pesar de que la electricidad industrial en México es 70 por ciento más cara que en Estados Unidos y que la oferta futura de energía suficiente es incierta, la reforma energética provee de la imprescindible certidumbre para inversiones mayores.
 
 
Muchas empresas europeas están definiendo dónde se establecerán para participar del boom manufacturero estadounidense que se ha dado tanto por el rápido crecimiento en la generación de energía barata como por procesos modernos como el de digitalización de procesos manufactureros. Empresas alemanas, por ejemplo, se han visto afectadas por leyes locales que imponen el uso prematuro de energía renovable, lo cual las ha sacado del mercado internacional pues enfrentan costos crecientes, mientras que en Estados Unidos el costo de energía se desploma. México, con abasto energético propio, se vuelve la plataforma casi óptima. El “casi” proviene de que el único “pero” evidente se origina en la creciente inseguridad en grandes zonas del país.
 
 
Uno de los mayores retos del gobierno de Peña Nieto en 2014 está en la articulación de políticas y estrategias que mejoren estructuralmente la seguridad. No es suficiente con reducir cuánto se reportan los crímenes que ocurren, éstos tienen que bajar considerablemente. En éste como en otros problemas serios las soluciones no son evidentes, sencillas, o inmediatas. Sí, se tiene que profesionalizar el aparato de seguridad e invertir en inteligencia; tiene que articularse la formación de una policía nacional mejor equipada, adiestrada, seleccionada y monitoreada; tiene que reducirse dramáticamente la corrupción, y tienen que rehacerse de cero los ministerios públicos y mejorar drásticamente la procuración de justicia en general. Desafortunadamente, pedir avances serios en el Estado de derecho mexicano parece hoy un sueño de opio, pero muchos observan atentos si este gobierno al menos parece dispuesto a intentarlo.
 
 
Es claro que el incremento en el consumo y comercialización de drogas no es exclusivo de México. Estados Unidos batalla contra el mismo cáncer, pero su eficiencia policiaca ha crecido proporcionalmente al reto. Como dijera un inteligente experto estadounidense, a Estados Unidos le tomó 40 años pasar de “La Cosa Nostra” a “Los Sopranos”, es injusto esperar que México lo haga de un día para otro, pero es indispensable mostrar que al menos hemos emprendido el camino.
 
 
Por lo pronto, creo que en 2014 la economía mexicana sorprenderá con un crecimiento cercano a 4.5 por ciento. Esto es posible si la economía estadounidense sigue recuperándose y crece, quizá, alrededor de 2.5 por ciento, factible particularmente dado el acuerdo presupuestal recientemente alcanzado por el legislativo estadounidense.
 
 
Como siempre, hay sorpresas negativas posibles. En mi opinión, Europa seguirá estancada y la burbuja inmobiliaria china seguirá siendo una espada de Damocles sobre la economía mundial. Pero, en este momento, muchos de los mayores nubarrones poco a poco se despejan. El mayor reto provendrá de la desaparición paulatina del mayor estímulo monetario en la historia de la humanidad que ha provenido tanto de la Reserva Federal estadounidense como de los bancos centrales europeo, inglés, suizo, japonés y otros. Conforme las tasas de interés se normalicen, proceso que tomará años, se reducirá la descomunal liquidez que disfrutamos, y mucho dinero hoy en acciones, bienes raíces, arte y otros mercados de activos reales regresará a mercados de bonos. Cuando baje la marea, veremos cuántos nadan sin traje de baño.
 
 
La resaca posterior a la peor crisis económica desde la gran depresión no estará exenta de tropiezos y sustos. Pero hoy México tiene la enorme oportunidad de posicionarse como un oasis en medio de ésta. Es nuestra responsabilidad dejar de encontrar excusas para no hacerlo. Uno afronta la realidad con el gobierno que tiene, las empresas que tiene, la sociedad que tiene. Lo ideal sólo existe en Utopía.
 
 
Que 2014 sea un año en el cual tengamos la claridad, la energía y la determinación para aprovechar la histórica oportunidad que a nuestra generación se le presenta.