Opinión

Segundo debate y segunda derrota de Trump

   
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Debate Clinton-Trump. (Reuters)

SYRACUSE, Nueva York.- En su segundo debate Hillary Clinton y Donald Trump se aventuraron a un campo minado por noventa minutos. Cada expresión y movimiento fueron examinadas a detalle: ¿Escucharon con atención? ¿Qué tan empáticos fueron? ¿Qué tanta seguridad emanaron? ¿Demostraron la actitud y temperamento que se requiere para ser comandante en jefe de las Fuerzas Armadas?

La prensa había insistido en que Clinton llegaba con mucha preparación y que Trump, sumergido en el escándalo más pronunciado de su campaña, no pudo y no quiso prepararse. Además, Clinton traía una experiencia de 60 town halls en distintas partes del mundo.

Trump llegó en un estado de hemorragia. Sus correligionarios lo están abandonando. Pero llegó a lo suyo. Al show, a los reflectores. Tomó precauciones. Invitó a víctimas de Bill Clinton, como había invitado a víctimas de inmigrantes ilegales a sus discursos sobre migración.

Trump sabía que se tenía que jugar todo en este debate y lo hizo. Atacó de manera despiadada a Hillary Clinton y en un momento pareció sacarla de quicio. Su ataque sobre los emails de Hillary duró más que el segmento dedicado a sus grotescos y sexistas comentarios divulgados el viernes pasado.

Al entrar a los temas de fondo, las respuestas de Hillary y Trump fueron diametralmente opuestas. Para Trump todo es un caos, el plan de salud de Obama, la seguridad de Estados Unidos.

La defensa de Hillary a temas complejos como la reforma de salud de Obama nunca ha sido fácil de empacar en respuestas de dos minutos o menos.

En tiempos televisivos, los negros de Trump pueden venden mejor que los grises de Hillary. La realidad y la política pública no son ni blancas o negras, son complejas.

Trump es un avezado actor televisivo. Y al segundo debate, no obstante lo que se dijo, llegó bien preparado para atacar a Hillary y a Bill Clinton, así como para insistir en su acostumbrado lenguaje descalificativo el “desastre” que ha sido la presidencia de Obama.

En tema de seguridad nacional, el más preocupante, particularmente sobre Siria y la intervención de Rusia, Trump resbaló terriblemente. Evidenció su ignorancia y supina estupidez.

Mi opinión es que el segundo debate influirá menos en el electorado que el primero. Más aún, la actuación televisiva de Trump no parará la hemorragia que sufre su campaña. En los siguientes días veremos más desertores republicanos.

Twitter: @RafaelFdeC

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