Opinión

Sedesol, causa anulación de una elección

 
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Rigoberto Salazar Velasco, extitular de Sedesol de Colima. (Especial)

En 7 de junio del 2015 se celebró la elección para gobernador en el estado de Colima. El candidato del PRI ganó por un escaso margen, 503 votos (0.17% de la votación total); el segundo lugar lo obtuvo el candidato del PAN, quien se inconformó aludiendo que hubo trampas, acarreos y utilización de los programas sociales del gobierno federal en favor del candidato priísta. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) señaló que la utilización de los programas sociales del gobierno federal para apoyar al candidato del PRI fue la principal causa por la que anularon la elección. El delegado de SEDESOL, expresidente del PRI en Colima, renunció a su cargo.

Hay diversos documentos y fotos en la prensa que demuestran que en la mayor parte del territorio nacional, a través de grupos denominados de la “sociedad civil”, dirigidos por priístas, se determina quiénes reciben beneficios de los programas sociales gubernamentales.

La reciente anulación de la elección en un estado pequeño es señal de que algunos organismos del poder judicial empiezan a actuar imparcialmente en materia electoral. La esperanza es que lo sigan haciendo en estados más grandes, como Veracruz, Tamaulipas y Yucatán, donde el próximo año habrá elecciones. Es “vox populi” que los programas de ayuda al campo y a los que tienen hambre, están controlados por el PRI y son usados en su beneficio.

Celebramos la resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, pero no debería repetir la elección, sino, al igual que en las competencias deportivas, cuando se descalifica al primer lugar no se repite la competencia, el segundo lugar pasa al primero. Es lo más justo, sin embargo la anulación de la elección es un buen comienzo.

Ojalá que las anulaciones de elecciones por trampas no queden solo en una advertencia para las elecciones del 2016.

El aumento de 600 mil personas catalogadas como que padecen hambre durante los tres primeros años de este gobierno y 2 millones más de pobres, reconfirman que los programas calificados de sociales: repartir mercancías, vales, despensas y alimentos a los pobres, no son el camino para reducirlos, pero sí para captar votos y desviar recursos por las autoridades encargadas de instrumentar esos programas.

Twitter:@luispazos1

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