Opinión

Sectur se niega a enfrentarse a Pymes turísticas

 
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Tianguis turístico Acapulco

El país ha constatado de manera dolorosa el peso del petróleo en las cuentas nacionales. La renta petrolera ha hecho sentir su ausencia y gran parte de las calamidades que ha tenido que enfrentar la estrategia financiera de la Secretaría de Hacienda responden a ese componente: cada día producimos menos barriles de petróleo y los exportamos a otras naciones a un menor precio.

Otra opción se marca como posible puntal de la economía: el turismo.

Con un secretario que llega a trabajar sin mirar a su capital político para 2018, las estrategias del gobierno federal en materia de promoción turística parecen ser claras y de pronta acción.

Aunque a pocos días de que se desarrolle el Tianguis Turístico Nacional en Guadalajara, Jalisco, las cosas lejos de configurar un ambiente de trabajo concertado parecen orientarse hacia la confrontación a la que, sabemos, no dará un paso el titular de la Sectur.

La materia de controversia, aunque parezca mentira, es el paso que las Pymes turísticas estarían en disposición de concretar en su intento por impedir que la metodología que determine el número de estrellas de una facilidad turística sea puesto en práctica.

La nueva clasificación de hoteles es motivo de divergencias y, para evitar confrontaciones que en nada ayudan a una industria que requiere sacar la cara por el petróleo, el titular de la Sectur ha dispuesto, antes que pelear, postergar la entrada en vigor de la clasificación de hoteles que es, aunque no parezca, una herramienta fundamental para promover a México dentro de las naciones con mayor incidencia en el turismo internacional.

Por el momento y según nuestras fuentes, las Pymes hoteleras agrupadas en la Asociación Mexicana de Hoteles y Moteles, que contiene a 80 por ciento de los negocios en el ramo y que son fundamentalmente empresas pequeñas, han dispuesto, a menos que su presidente Rafael García haya reconsiderado el fin de semana, envolverse en la bandera nacional y defender los intereses legítimos (sic) de las empresas turísticas a las que representa, negándose a que la nueva metodología de las estrellas sea puesto en operación.

Consideran estos hoteleros que la nueva clasificación no sólo no les representa sus intereses sino incluso les afecta.

Lamentable que se piense de esta manera si tomamos en consideración que las autoridades, el gobierno federal, consultoras e incluso el Conacyt y el Instituto de Competitividad Turística vienen trabajando, al lado de los hoteleros grandes y también de los hoteleros de la Asociación Mexicana en este asunto por casi dos años.

Es decir, para llegar hasta donde llegaron en la propuesta de un modelo de clasificación de facilidades hoteleras se retomaron las posturas de las empresas pequeñas del sector quienes realizaron aportaciones viables e incluso muy prudentes que fueron asimiladas a las disposiciones.

El diseño del sistema tiene su origen en el estudio denominado 'Análisis de mejores prácticas y generación de una metodología para la clasificación hotelera en México', realizado por la Sectur en colaboración con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, el Instituto de Competitividad Turística, asociaciones y agrupaciones de hoteleros.

El estudio consideró las mejores prácticas en sistemas de clasificación de las diez economías más importantes, según la Organización Mundial de Turismo (OMT), en materia de ingresos turísticos y número de visitantes: Alemania, Brasil, Canadá, China, España, Estado Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, Turquía.

También se tomó como base el estudio denominado 'Hotel Classification Systems: Recurrence of Criteria in 4 and 5 Star Hotels' de la OMT, basado en la experiencia de 30 destinos turísticos europeos, entre los que destacan España, Francia, Italia, Polonia, Reino Unido y Suecia; así como de seis destinos globales: Alemania, Australia, Estados Unidos de América, India, Portugal y Sudáfrica.

Para su pulido se realizaron 178 pruebas piloto en 13 entidades de la república. La metodología funciona bajo el esquema de autoevaluación basado en 49 variables articuladas en ocho ejes de desempeño desde acceso hasta áreas públicas y control de temperatura.

Hay 16 variables que finalmente sirven al turista para que su experiencia acabe siendo lo que en el momento de decidir su viaje imaginó.

Nada tiene que ver la calificación obtenida por la autoevaluación con respecto al precio que el dueño del negocio determine como prudente aunque, en evidencia, un precio alto en función de lo que se ofrece como calificación juega contra los intereses del negocio.

A determinado puntaje, determinado número de estrellas.

Pero bueno, como el titular de la Sectur está convencido de que no tiene caso subirse al ring y que hará más daño que bien imponer la fuerza de la ley que obliga a esta clasificación, posterga por un tiempo razonable la implementación de la nueva clasificación a fin de que los negocios Pyme del sector tengan tiempo de analizar con cuidado el asunto, se aclaren dudas y se evite demorar más un paso que hará más bien que daño a las empresas Pyme de la industria turística nacional.

Viene a finales de este mes en Guadalajara el Tianguis Turístico con la representación de 65 países.

Deberían llegar los integrantes del ecosistema turístico con la mentalidad clara de que vienen muy buenas oportunidades para la industria y que anticiparse a ellas implica el ejercicio de cambios que dejarán en claro las áreas de oportunidad y por ello las alternativas de inversión que fortalezcan la infraestructura turística nacional ahora que está ante el reto de sacar adelante al país del hoyo que la renta petrolera ha dejado involuntariamente.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

Correo: dirección@universopyme.com.mx

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