Opinión

Sectores en riesgo

  
1
  

  

tlcan

Como se había previsto, en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, Estados Unidos (EU) ha fijado como principal objetivo reducir su déficit comercial. Es decir, pretende acortar la diferencia entre el valor de sus importaciones y el de sus exportaciones (780 mil millones de dólares).

Sin calificar por ahora la conveniencia y viabilidad de esa pretensión, se puede anticipar que las modificaciones que ocurran tendrán un impacto diferenciado en las diversas ramas que participan en el intercambio regional.

Es de suponer que para abatir el desequilibrio, EU procure afianzarse en los mercados en los que tiene más penetración y trate de impulsar los bienes y servicios que ya le aportan una alta facturación.

Actualmente el monto de lo que despacha se reparte por tercios: Canadá-México, Asia (sobre todo China y Japón) y el resto del mundo (Alemania y otros países europeos, principalmente).

El lento crecimiento y la complicada dinámica financiera de Europa y Japón, más la resistencia de China a dejar entrar mercaderías extranjeras, explican por qué quiere reformular el TLCAN.

En los primeros lugares de sus ventas están automóviles, aviones y helicópteros, refinados de petróleo y turbinas de gas. En cada caso, México es un mercado en el que ya son muy poderosos y tienen perspectivas prometedoras. Además, excepto en vehículos, no tienen excesiva competencia. Es de resaltarse que en refinados de petróleo EU es el primer exportador del planeta (con 68 mil millones de dólares) y México el primer importador (con 45 mil millones de dólares).

También son elevados sus ingresos por el envío a México de circuitos integrados, computadoras y teléfonos, pero ahí sí, a nivel internacional, tienen una contribución menor: de la producción mundial de computadoras, China manufactura 52 por ciento y EU consume 25 por ciento. Por ello, es lógico que quieran sustituir nuestras adquisiciones asiáticas con artículos americanos. De lograrlo significaría una mayor concentración de nuestros proveedores: hoy EU es el origen de 50 por ciento de nuestras compras; de China, Japón y Corea del Sur viene otro 25 por ciento.

Como se puede notar, la posibilidad de que amplíen su inserción aquí no les comporta muchas dificultades. Por eso, en la revisión del TLCAN, lo que básicamente van a buscar es complicarnos la posibilidad de colocar allá lo que producimos.

Menos ventajas

Las importaciones a EU proceden de China (21 por ciento), México (13 por ciento), Canadá (13 por ciento), Japón (6.0 por ciento) y Alemania (6.0 por ciento).

Lo que ingresa más son automóviles y autopartes, petróleo crudo, computadoras y medicinas. Como comentamos en un artículo anterior, EU está comprometido en una política muy agresiva para ser autosuficiente en hidrocarburos. Eso implica que a futuro nos comprará todo el crudo que podamos venderles, buscando integrar y desregular completamente el sector. Las medicinas las procura mayormente en Alemania, Irlanda, Suiza, India, Israel y Reino Unido, por lo que sólo nos afectará lo que se pacte en materia de propiedad intelectual.

Desde luego, no dejará de haber grandes diferencias, acompañadas de presiones, en otras industrias y actividades. Las agrias y prolongadas disputas de estos 23 años, por los obstáculos que se ponen para el ingreso de nuestros productos agropecuarios y pesqueros, se repetirán cuando se discutan cuestiones ambientales, uso de pesticidas, nuevas barreras sanitarias y mecanismos de solución de controversias.

Será más complicado hacer arreglos mutuamente satisfactorios en el sector de automóviles, camiones ligeros y autopartes. Ahí su déficit con nosotros se disparó: en automóviles era de tres mil 500 millones de dólares en 1993 y hoy es de 45 mil millones; en autopartes era de cien millones y ahora llega a los 24 mil millones de dólares (más de doscientas veces). Somos simultáneamente el primer cliente y el primer abastecedor de autopartes de EU.

Frenar y revertir el traslado de plantas automotrices hacía México fue uno de los ofrecimientos torales de la campaña presidencial de Donald Trump. Dado el tamaño de las inversiones, es improbable que haya una retracción masiva de las grandes armadoras, no así de los fabricantes de autopartes, que podrían ser inducidos mediante nuevas disposiciones a regresar a EU.

Para los tres países del tratado es fundamental mantener y mejorar las facilidades y protecciones actuales, pero también lograr una integración
más equilibrada, sin destruir lo avanzado.

** NB: Todas las cifras corresponden a 2015; están redondeadas y proceden del Laboratorio de la Complejidad Económica del MIT.

También te puede interesar:
El mundo según Trump
Ducto-poder
Dominio energético