Opinión

Sector vivienda cobra factura a la industria


 
 
La crisis en el sector de vivienda ha comenzado a cobrar su cuota sobre la producción industrial de México y, en particular, la alicaída rama de la construcción.
 
 
A partir de diciembre pasado, la actividad industrial mexicana entró en un proceso de contracción gradual, pero fue durante el segundo trimestre de este año cuando la caída se agudizó.
 
 
El viernes se anunció que en junio la producción industrial cayó 2.4% en términos reales respecto del mismo mes del año anterior, pero el mercado esperaba un incremento de 0.1%.
 
 
La contracción estuvo inducida, en particular, por la caída de 6% anual en la producción de la industria de la construcción, la mayor desde enero de 2010.
 
 
Ésta, a su vez, reflejó el deterioro en la actividad de edificación, que se desplomó 7.5%.
 
 
Derrumbe en la construcción
 
 
En su más reciente informe trimestral sobre la inflación, el Banco de México señala que “los datos más oportunos sugieren que en el segundo trimestre de 2013 la inversión fija bruta siguió desacelerándose (en mayo cayó 0.7% real anual, y 2.5% en gastos de construcción).
 
 
“(…) la evolución de la inversión reflejó, en buena medida, el estancamiento del sector de la construcción.
 
 
“El desempeño de este último rubro se debe, a su vez, al menor nivel de la construcción pública y a la trayectoria negativa que ha venido presentando el sector de vivienda.
 
 
“Esto último, a su vez, refleja en parte dos factores:
 
 
1) Como consecuencia de la crisis de 2008, las Sofoles enfrentaron cada vez mayores dificultades para acceder a fuentes de financiamiento, que derivó en la pérdida paulatina de su capacidad de otorgamiento de crédito, lo cual redujo las alternativas de financiamiento al sector de la construcción, y
 
 
2) Algunas empresas constructoras tomaron decisiones de expansión hacia regiones y mercados en los que la demanda resultó a la postre ser insuficiente”.
 
 
Por la razón anterior, el gobierno federal no acepta que la crisis de las tres desarrolladoras que han caído en incumplimiento de pagos –Homex, Urbi y Geo- sea atribuible a la política de vivienda del presidente Enrique Peña.
 
 
Frenón industrial
 
 
La desaceleración observada tanto en la demanda externa como en la interna condujo a que la actividad industrial haya registrado una pérdida de dinamismo en el segundo trimestre del año, destacando por su importancia el sector de la construcción.
 
 
En el periodo abril-junio la actividad industrial sólo creció 0.3% en términos reales respecto de un año antes. Sin embargo, la industria de la construcción disminuyó 2.7%.
 
 
En el primer semestre del año, la producción industrial retrocedió 0.5%, lo que representa su primer declive desde 2009; además, contrasta con el incremento de 4.5% en enero-junio de 2012.
 
 
La construcción se redujo 2.5%, después de haber repuntado 5.2% en la primera mitad del año anterior.
 
 
 
Recorte de expectativas
 
 
El hecho es que la debilidad del sector industrial llevó a que, nuevamente, las estimaciones de crecimiento del PIB de México para 2013 de algunos analistas de los mercados se revisaran a la baja.
 
 
Vector recortó su expectativa de crecimiento de la economía de 2.2 a 1.8%; Banamex redujo la suya de 2.7 a 2%, y JP Morgan ajustó la propia de 2.8 a 2.4%.
 
 
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público mantiene su pronóstico para el año de un crecimiento del PIB de 3.1%.
 
 
No obstante, algunos analistas, como Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, consideran que alcanzar la cifra prevista por el gobierno es prácticamente imposible.
 
 
Más allá del debate sobre las estimaciones de crecimiento de la economía mexicana, el tema de fondo es que el deterioro de la producción industrial ha agravado la pérdida de empleos formales. Este efecto debilitará el consumo de las familias y perjudicará aún más la actividad económica del país.
 
 
 
Twitter: @VictorPiz