Opinión

Se ve fácil

   
1
   

   

Sección 22, SNTE, CNTE, Oaxaca. (Cuartoscuro / Archivo)

Ayer hubo otra reunión más en Gobernación con la CNTE, y como todas las anteriores, terminó sin acuerdos. Así ha sido desde que la reforma educativa, hace ya más de dos años, puso en riesgo buena parte de los privilegios que tienen los maestros de esa agrupación. Como era de esperarse, no están de acuerdo con esa decisión, y se han dedicado estos dos años a presionar para que la reforma se eche atrás.

Lo poco que ha avanzado el proceso de transformación ha implicado ya ganancias importantes para el país. Se hizo el censo de profesores, y ahora sabemos cuántos hay, y cuántos no existían, o estaban comisionados o mal asignados. Con eso, según entendí, se obtuvo un ahorro de cinco mil millones de pesos al año. Pero el censo no pudo terminarse, porque hubo entidades en donde no se logró entrevistar a todos los maestros, entidades bajo control de la CNTE.

Además del censo, la nómina de maestros pasó a control del gobierno federal. Los gobiernos estatales perdieron además el control de las compras de medicinas, con lo que entre 60 y 80 por ciento del gasto de sus gobiernos dejó de existir. Y es que el proceso de control de los poderes fácticos no se limitó a los sindicatos, sino que también se dirigió a los gobernadores, que después perdieron el control de las elecciones, y hace una semana, la impunidad absoluta.

Pero los maestros no se resignan a asumir las pérdidas, y han incrementado el costo de las medidas hasta donde han podido. Primero exigían que la reforma no ocurriese, luego intentaron acumularla con la energética y tumbar ambas, y ahora usan a las elecciones como rehén de la “negociación” que no es tal, porque lo único que puede satisfacerlos es regresar a la situación previa a la reforma. Aunque en Guerrero parecen más agresivos, en realidad son más peligrosos en Oaxaca, en donde la Sección 22 puede mover varios miles de personas. Tal vez dos o tres mil capaces de incurrir en cualquier delito con tal de no perder las prebendas. Si tiene duda, basta recordar lo que pasó en 2006 en esa entidad.

Como también debería ser evidente, el gobernador de Oaxaca no tiene capacidad alguna de enfrentar a estos grupos. No se trata sólo del gobernador actual, Gabino Cué, sino de la institución misma, que se ha subordinado a la CNTE durante varias décadas, y ya no tiene existencia independiente.

Durante estos dos años, se ha insistido en que Luis Miranda, subsecretario de Gobernación, ha entregado en lo oscurito todo lo que la CNTE le ha pedido, y por eso este grupo pide cada vez más. No tengo evidencia que confirme o rechace eso. Lo que sí es claro es que hay un alza en las apuestas que sólo tiene sentido si la CNTE percibe que está perdiendo. Amenazar con un evento como el de 2006 a medio sexenio, y a un presidente originado en el PRI, más parece muestra de debilidad que de fuerza.

Frente a estas actitudes de la CNTE, muchos claman por la aplicación de la ley, pero olvidan lo difícil que es lograr eso. En un país en el que la ley nunca ha sido la principal referencia, no resulta tan fácil empezar. Menos, cuando recordamos cuántos mexicanos no quieren la aplicación estricta de la ley, aunque lo digan. Y peor, cuando hacemos la simple aritmética de cualquier enfrentamiento: cuántos de cada lado. Recuerde, Europa tardó tres siglos en este proceso.

Twitter: @macariomx

También te puede interesar:
Alto riesgo
Rebanadas
Empleadores estancados