Opinión

Se van los legisladores, se quedan los grandes pendientes

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Por desgracia, la reforma que da viabilidad al Mando Único en los estados, que tanto se requiere para terminar con las corporaciones policiacas municipales infiltradas por el crimen organizado, tardará otros meses. Los legisladores no trabajaron por ello, prefirieron mantener sus diferencias por encima de la necesidad de abatir los índices delictivos.

La calma chicha, esa que presagia tormenta, se mantiene en la Cámara Baja. Mientras esperan que de la colegisladora les envíen los dictámenes respectivos en torno a la despenalización de la mariguana y la reforma anticorrupción, transcurre la sesión en votaciones que aprueban diversos dictámenes que van desde nombrar el 2017 como “Año del Centenario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”, reformas y adiciones a la Ley Federal del Trabajo, la Ley del Servicios Exterior Mexicano, así como diversos ordenamientos de la llamada Miscelánea Penal, la Ley de Propiedad Industrial, la Ley de Derecho de Autor, hasta la Ley de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes fueron votaciones que exigieron que los diputados no se movieran de sus curules.

Fue tal maremágnum de votaciones, que el presidente de la Cámara, Jesús Zambrano, conminó a sus pares a no moverse de sus lugares, so pena de no registrar sus votos; sin embargo, muchos de ellos preferían atender otras cuestiones fuera del Salón de Plenos.

Ni siquiera hubo debate, prácticamente todos los asuntos del orden del día se aprobaron por unanimidad.

La ansiedad y la prisa por aprobar todo lo que se les ponía enfrente, responde más a que se termina el periodo de sesiones que a un afán por sacar los asuntos torales para el país.

El ánimo que campea entre los diputados es de evitar a toda costa un periodo extraordinario, empero pasan por alto que el inminente desafuero de la llamada chapodiputada, Lucero Sánchez López, exige necesariamente la instalación del pleno para proceder en consecuencia.

Las fuerzas políticas representadas en esta Cámara hacen votos para que a la brevedad posible lleguen los dictámenes del Senado para iniciar su discusión y, en su caso, aprobar las reformas de la legalización de la cannabis y el Sistema Nacional Anticorrupción, y si eso sucede estaremos hablando de un término que en el discurso han rechazado: el fast track.

Ahora, los edificios que integran la sede la Cámara de Diputados lucen abarrotados, pero a partir del próximo lunes estarán tan solo ocupados por el personal administrativo, mientras que los legisladores disfrutarán de unas merecidas vacaciones. Perdón, se regresarán a sus lugares de origen para estar atendiendo las demandas de sus comunidades y sus representados esperan que por lo menos ahí sí les cumplan.

Estamos seguros que si no hubiera elecciones en 12 estados en donde se elige gobernador, tanto la iniciativa presidencial sobre la mariguana, como las siete leyes que componen todo el entramando legal del Sistema Nacional Anticorrupción ya hubieran alcanzado los consensos necesarios para su aprobación.

Todos quieren sacar raja política. No hay tema que no pase por ese crisol. La contienda electoral llegó al Congreso de la Unión. Los debates suben de tono y las declaraciones a los medios de comunicación se tornan críticas e incluso agresivas. Las diatribas y acusaciones son el pan de cada día. Hay de todo, menos acuerdos.

Cuando no llega un candidato, como fue el caso de Miguel Ángel Yunes Linares, llega algún quejoso para denunciar algún ilícito que cometieron sus adversarios.

Otro periodo de sesiones que está por concluir. A la agenda de la LXIII Legislatura se le dio cumplimiento en términos generales, pero en los grandes temas se percibe que éstos quedaron en el tintero y en ese terreno los legisladores vuelven a mostrar disposición de que será “para otra ocasión”.