Opinión

Se va Napolitano; el que viene es peor


 
 
Janet Napolitano apenas anunció su salida del Departamento de Seguridad de la Patria (DHS) el viernes, pero el cargo ya se convirtió en otro rehen de la derecha republicana con motivo de la 'reforma migratoria' en Estados Unidos, y es que busca ocuparlo con un personaje duro y de perfil policiaco, que garantice una frontera con México a prueba de indocumentados.
 
 
Considerada la especialista en México de la administración Obama, ya que gobernó Arizona mientras se cultivaban las leyes xenofóbicas que trataría de sacar adelante su sucesora en Phoenix, Jan Brewer, Napolitano sorprendió al abandonar la nave demócrata –que empieza a hacer agua precisamente en su casco migratorio– para convertirse, a partir de septiembre, en la primera mujer titular de la Universidad de California, un vasto y prestigioso sistema público que incluye 10 campus, 5 centros médicos y 3 laboratorios nacionales, con 234 mil estudiantes y 24,000 millones de dólares en presupuesto.
 
 
Fue Napolitano, entre otros puntos, quien se encargó junto al procurador general, Eric Holder, de dar continuidad a la Iniciativa Mérida y la sangrienta 'guerra contra el narcotráfico' de Felipe Calderón; también puso orden en el mastodóntico súper ministerio creado por George W. Bush después del 11-S, con 24 agencias y más de 240,000 empleados que van de la Guardia Costera a los servicios de emergencia por catástrofes naturales, pero probablemente se le recordará sobre todo por imponer récords en la expulsión de indocumentados mexicanos y de otros países, alcanzando la cifra de 366,000 en 2012.
 
 
Insatisfechos
 
 
La cifra, sin embargo, no impresiona a los republicanos, que a cambio de un cada vez más lejano apoyo a la 'reforma migratoria', están exigiendo con uno de sus aliados, el senador demócrata Chuck Schumer, que las riendas del DHS sean tomadas por Raymond Kelly, jefe de policía de Nueva York. Sólo para darnos una idea de su talante discriminador y autoritario, citaremos a Salon: Kelly es el artífice del programa 'detener y cachear' en la Gran Manzana, concebido, admite, para 'infundir miedo' en los 'sospechosos'; también permitió a la CIA espiar ahí a los propios estadounidenses, pese a que las leyes lo prohiben, e insiste en que el aparato de 'seguridad' debe quedar exento de la supervisión pública.
 
 
Otros candidatos son iguales o peores que Kelly, como William Bratton, excomandante policiaco de Nueva York, Los Ángeles y Boston recordado por la táctica de 'tres strikes y a la cárcel' que saturó los penales de EU. Ojala que la Casa Blanca no se olvide de las cualidades políticas y negociadoras que pese a todo tenía Napolitano; son necesarias en la frontera.