Opinión

¿Se repetirá la historia?

  
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Durante su campaña presidencial, Ernesto Zedillo quien es egresado de Economía del IPN, visitó en varias ocasiones esa institución con el objetivo de ganar electores jóvenes bajo el mensaje y la promesa de dotar de transparencia los comicios electorales.

Con Ernesto Zedillo, el presidente priista que entregó el poder al PAN, hubo siete diferentes dirigentes en el tricolor, además de que se perdió la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y el PAN gobernó en Querétaro, Nuevo León, Guanajuato, Jalisco, Chihuahua y Baja California.

El PRD ganó en el Distrito Federal, así como en Zacatecas y Baja California Sur, donde además obtuvo el triunfo con candidatos que salieron de las filas del PRI.

Si esta situación le parece conocida, en los tres años y medio del gobierno de Enrique Peña el PRI ha tenido cinco dirigentes, además en las pasadas elecciones la oposición obtuvo siete triunfos, con lo cual el tricolor sólo gobierna 15 estados; el PAN, 11; el PRD, cuatro; el Verde, uno, y hay un gobernador independiente.

A estas alturas del sexenio de Ernesto Zedillo se habían nombrado cuatro distintos dirigentes priistas, en el actual sexenio ya vamos en el quinto.

Sin duda la elección del actual dirigente del PRI, Enrique Ochoa Reza, vino de la Presidencia de la República y dejó molestos a muchos priistas, quienes en los pasillos comentan con preocupación su cercanía con el secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Expresan que esta designación puede significar que el candidato presidencial no sea el más posicionado, sino el propio secretario de Hacienda; el de Educación, Aurelio Nuño, o el de Sedesol, José Antonio Meade, ya que son cercanos a Ochoa Reza.

Hasta ahora el mejor posicionado es el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien de acuerdo con la encuesta de junio de EL FINANCIERO tiene 21 por ciento de las preferencias.

La amplia lista de dirigentes priistas en el sexenio de 1994 al 2000 inició con Ignacio Pichardo Pagaza, quien apenas duró unos días, le sucedió María de los Ángeles Moreno, estuvo hasta el 19 de agosto de 1995 y sufrió un gran desgaste por su cercanía con Carlos Salinas de Gortari y las acusaciones de Mario Ruiz Massieu en su contra.

Siguió Santiago Oñate hasta diciembre de 1996, quien renunció después de que no pudo mantener el control de la XVII Asamblea, en la que se pusieron candados para elegir a los candidatos a la presidencia.

Humberto Roque estuvo al frente del PRI hasta septiembre de 1997, después de que perdieron la hegemonía en el Congreso y Cuauhtémoc Cárdenas ganara en la capital.

Mariano Palacios Alcocer estuvo hasta marzo de 1999, tuvo fricciones con Zedillo por resistirse a alterar los candados de la XVII Asamblea. A José Antonio González Fernández le toca ya la elección presidencial, donde gana el panista Vicente Fox. Lo sucede Dulce María Sauri Riancho.

Y la amplia lista de Enrique Peña comenzó con la senadora Cristina Díaz, quien sustituyó a Pedro Joaquín Coldwell, al irse como secretario de Energía.

Después estuvo en el cargo un mexiquense de cepa, César Camacho Quiroz. Con la anuencia, pero sin la cercanía con Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones llegó a la dirigencia del PRI el 20 de agosto del año pasado y renunció después de que perdieron en siete estados.

Ahora el presidente Peña optó por alguien que no se esperaba, que al parecer ni siquiera cumple con el requisito de diez años de militancia. Los priistas son disciplinados en el discurso, pero en varias ocasiones han demostrado que no lo son en las elecciones, lo que puede poner en juego que este partido se mantenga en el poder en 2018.

Twitter: @ginamorettc

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