Opinión

Se reparan Pactos quebrados


 
Se reparan Pactos quebrados.
La fractura se soldó y el Pacto aquí está. ¿Qué tan firme cicatrizó? Veremos.
 
No parecía nada sencillo que después de que salieron a la luz los videos respecto al uso electoral de los recursos públicos en Veracruz se pudieran restablecer en un plazo relativamente breve las relaciones entre el gobierno, el PAN y el PRD.
 
Menos aún que la reforma financiera que se iba a presentar el pasado 23 de abril y que se pospuso por la crisis del Pacto, se pudiera presentar apenas un par de semanas más tarde, como ocurrirá el día de hoy.
 
La crisis del Pacto derivó de los primitivos impulsos de algunos grupos priistas, que en sus genes están condicionados a hacer uso electoral de los recursos públicos.
 
Y, no es que esa práctica sea un patrimonio exclusivo del PRI, lo han hecho todos los otros partidos. Sin embargo, nunca de manera tan profunda y enraizada como lo hizo por mucho tiempo el PRI.
 
Varios militantes del tricolor con cierta edad no perdonan que desde la Presidencia de la República, Ernesto Zedillo haya limitado en el primer semestre del año 2000 este manejo, en particular apoyado por un técnico tan destacado y honesto como Carlos Jarque, quien era el titular de la Sedesol en ese entonces.
 
Atribuyen a esas ataduras el resultado electoral del 2000 con el triunfo de Vicente Fox en la elección presidencial.
 
Probablemente la separación del cargo de diversos funcionarios de la Sedesol, así como del titular de la Secretaría de Finanzas de Veracruz, no deje satisfechos a muchos.
 
Ni con esas remociones ni con el blindaje de la política social y recursos públicos anunciado ayer se van a eliminar los genes de muchos priistas y no es imposible que vuelvan a darse prácticas como las de Veracruz... sólo que más discretas.
 
Sin embargo, lo importante es que desde la Presidencia de la República se mostró la capacidad para identificar un error cometido por las huestes del PRI y corregirlo.
 
Y, al mismo tiempo, también se hizo manifiesto que las dirigencias nacionales del PAN y del PRD tienen la disposición para apreciar esa actitud.
 
Así que con un Pacto recién reparado, hoy se va a repetir el numerito del 23 de abril y tendremos ya oficialmente las iniciativas que componen la reforma financiera, y que por cierto, se las hemos expuesto detalladamente en las páginas de EL FINANCIERO, desde aquella fecha... aunque oficialmente no se conocían.
 
Algunos empresarios e inversionistas mexicanos dicen -en privado- que ojalá los funcionarios públicos tuvieran la misma disposición para escuchar a la sociedad civil, que la que han tenido para negociar con los partidos de oposición.
 
Aunque existe un reconocimiento generalizado a las cosas positivas que se están haciendo, también se puede percibir en el sector empresarial la impresión de que diversos funcionarios del gobierno oyen pero no escuchan.
 
Probablemente estén tan convencidos de que están haciendo bien las cosas que no están dispuestos a modificarlas, salvo que se trate de las negociaciones políticas encaminadas a preservar la posibilidad de las reformas estructurales.
 
La prioridad para el gobierno federal es preservar por lo menos este año el Pacto. Es la ventana de oportunidad que se ha identificado.
 
El resultado de las elecciones locales de 2013 es mucho menos relevante.
 
Si el costo de tratar de atarle las manos a esos políticos priistas que todavía proliferan fuera no ganar las elecciones del 7 de julio con tanto margen como pensaban hacerlo o incluso si llegaran a perder la gubernatura de Baja California, frente a la oposición coaligada, sería un costo relativamente menor.
 
Ya se vio claro que por lo pronto no hay prioridad más alta para el gobierno que las reformas estructurales.
 
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