Opinión

Se oxida el Foro
Nacional de Turismo

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Foro Turismo

VILLAHERMOSA, Tab.- Ayer concluyó en esta ciudad el Foro Nacional de Turismo (FNT) que desde hace trece años se lleva a cabo anualmente.

Inició en Cancún como un evento pequeño y cerrado, sólo para periodistas especializados en el tema, pero al paso del tiempo evolucionó para convertirse en lo que es hoy: una reunión a la que asisten como conferencistas los principales actores de esta industria, tanto del gobierno como de la iniciativa privada y académicos, además de personalidades de organismos mundiales y de otros países.

Con el correr de los años, al realizarse unas cuantas semanas antes del Tianguis Turístico, el Foro acabó neutralizando a éste de su importancia informativa, ya que usualmente quema los temas relevantes y ahora en el Tianguis la mayoría de la información que se presenta es meramente promocional. Lo que tampoco es tan importante para el principal evento de la industria turística nacional –que el próximo mes se realizará en Acapulco–, ya que su esencia es comercial y no informativa.

Así, el FNT ha llegado a ser el principal encuentro turístico nacional en lo que se refiere a materia de análisis e información de este segmento tan destacado ya para la economía de México.

Sin embargo, con trece años de existencia, el Foro comienza ya a acusar cierta autocomplacencia que lo está convirtiendo en un evento anquilosado, rígido y a ratos tremendamente aburrido, víctima de los pilares en los que se sostiene: la dependencia del patrocinio gubernamental, vital para su subsistencia, a pesar de que también cuenta con algunos apoyos de empresas privadas.

Desde que inició y durante once años su sostén principal fue el gobierno de Quintana Roo a lo largo de tres gubernaturas, hasta que al actual mandatario, Roberto Borge, ya no le interesó. De manera que tuvo que emigrar de ese estado y el año pasado cambió de sede a Mérida, para este año trasladarse a la capital de Tabasco.

Al emigrar a Yucatán, se planteó un Foro que tuviera como tema central la realidad y problemática del mundo maya, producto turístico regional en el cual inciden cinco entidades: Tabasco, Campeche, Chiapas, Quintana Roo y Yucatán. Tema que se repitió ahora en Tabasco, con lo cual se comenzó a correr el riesgo de que, de ser un foro nacional, termine convertido en un foro regional, reducido a la temática del mundo maya, no obstante incluir algunos otros temas más generales, como inversión, leyes o reformas estructurales.

Su enorme dependencia de la voluntad política de un gobernador obliga al organizador del Foro a incluir una gran participación de políticos, lo cual lo hace muy vulnerable a diseñar los temas a tratar más apegados a las necesidades del patrocinador, que a los temas más trascendentes o interesantes que está viviendo la industria turística.

Debido a esto, el auditorio se tiene que aguantar la dinosáurica liturgia de los políticos del siglo pasado, que incluye, por ejemplo, el saludo a todos los miembros del presídium cada vez que alguno toma la palabra, no obstante que desde el principio un locutor ya lo haya hecho y de que quien antecedió en la palabra lo haya vuelto a hacer. Y, lo que es peor, en ocasiones el saludo va más allá, hasta muchos de los políticos, militares o amigos que se encuentran entre el público.

El lunes el gobernador tabasqueño, Arturo Núñez, antes de comenzar su discurso de inauguración, lanzó ni más ni menos que ¡37 saludos!, para lo cual se tomó cinco minutos que, en una alocución es muchísimo tiempo. Uno esperaría que, cuando mucho, todo su discurso durara esos cinco minutos. La pérdida de tiempo es enorme y lo único que se provoca es tedio y sueño entre los presentes. El problema es que "el que paga manda".

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