Opinión

Se necesita cambiar el estado de ánimo

05 noviembre 2013 5:2

 
La fuerte caída de la confianza del consumidor en octubre, de 4 por ciento a tasa anual, es un signo de que debe replantearse la estrategia de comunicación asociada a la reforma fiscal.
 
Me explico.
 
 
En la medida que la percepción dominante es que los cambios fiscales incidirán negativamente en la actividad económica, el ánimo de los consumidores y las decisiones de compra están siendo condicionadas por esa visión pesimista.
 
 
También hay descensos en la confianza de los productores y en el índice de pedidos de la manufactura. Aunque se mantienen en niveles que reflejan crecimiento, están ya muy cerca de pasar a la zona de caídas.
 
 
Este comportamiento contrasta con la previsión de crecimiento para el último trimestre. Si se cumplieran las expectativas y el saldo del año fuera de 1.2 por ciento, sería necesario un crecimiento de 1.9 por ciento en el último trimestre, el más alto de este año, que se está correspondiendo con los niveles de confianza más bajos en mucho tiempo.
 
 
Tenemos frente a nosotros los dos meses más importantes del año en materia de consumo. Por ejemplo, en el 2012 el volumen de las ventas minoristas de noviembre y diciembre representó el 20 por ciento del total del año.
 
 
Incluso, los datos del INEGI revelan que, para tiendas departamentales, lo vendido en este lapso representó la tercera parte de todo el año.
 
 
La apuesta del sector comercial es que en 2013 la proporción sea aún más alta a partir de agresivas campañas para el Buen Fin y para las ventas de fin de año.
 
Con ello, se buscaría compensar en parte los malos resultados que se han tenido hasta ahora.
 
 
Si la gente piensa que el impacto del paquete fiscal será muy pesado y les hará perder capacidad de gasto, entonces adoptará una actitud mucho más conservadora, posponiendo compras y evitando incurrir en deudas.
 
Si percibe que el efecto será moderado y estará localizado en ciertos grupos y sectores, su comportamiento será menos temeroso.
 
 
Como aquí le he comentado, en la medida que se analice el impacto global del paquete fiscal, incluyendo el lado del gasto y no sólo los ingresos, se podrá apreciar que su efecto no será recesivo.
 
 
Claro que cada quien va a hablar de la feria según le vaya en ella.
 
 
Los proveedores del sector público se verán beneficiados por un crecimiento de la demanda generada por el gobierno mientras que aquellos sectores más afectados por la carga fiscal como la refresquera o la de frituras, tendrán costos.
 
 
En la medida que se pueda comunicar de manera más precisa el impacto esperado del paquete, se incidiría en decisiones de compra en la etapa más importante del año para el sector comercial.
 
 
Ya no queda mucho tiempo. Más vale que pronto veamos acción.
 
 
Negociación con energía
 
 
Me parece que hay muchas posibilidades de que la reforma energética pueda salir adelante en algún momento de diciembre. La negociación tiene varias bandas y ya está en marcha.
 
 
Desde luego, se requiere que algunas medidas de la reforma política propuestas por el Pacto estén ya cocinadas, particularmente las que también han sido empujadas por el PAN.
 
 
Además, luego del vapuleo en la reforma fiscal, se requiere dar satisfacción a demandas de los panistas en este mismo mes, cuando se dé la negociación presupuestal.
 
 
Si un suficiente número de legisladores del PAN perciben que con la reforma política que se negocie y con lo que resulte de la confección del Presupuesto 2014, logran compensar lo que sienten que perdieron con la reforma, le aseguro que le darán el sí a la reforma constitucional en energía.
 
 
Y no se sorprenda si también algunos legisladores de la izquierda, a la hora de la hora, dan su voto a la reforma constitucional, en función de la negociación que hayan hecho para influir en la redacción de las reformas a las leyes secundarias.
 
 
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