Opinión

Se le voltea 'el chirrión por el palito' a Grupo Lamosa


 
 
Ya sabe usted que en México la justicia suele ser más lenta que la reforma agraria, pero de que llega, llega.
 
Pues resulta que ha salido del IMPI resolución a favor de una Pyme mexicana que vio cómo otra empresa mexicana, mucho más grande, por supuesto, le tomó sin previo aviso ni consulta alguna, una de sus marcas.
 
El asunto lo documentó Universo Pyme el 9 de julio del año pasado bajo el título 'Las Pymes también lloran'.
 
Dicen en la jerga popular que Lamosa, por conducto de una de sus filiales, 'le agandalló' una marca a la pequeña empresa. Diría el parte oficial que con premeditación, alevosía y ventaja.
 
Diría; no dice.
 
De entrada, el IMPI llegó a la resolución de sancionar con 20,000 días de salario mínimo del DF a NIASA, una empresa subsidiaria del Grupo Lamosa. Más lo que venga del uso indebido de una marca de previo registro.
 
Grupo Lamosa es un consorcio muy importante que cotiza en la BMV con ventas superiores a 9,000 millones de pesos.
 
Como supongo que no leyó la columna previa que hace referencia al conflicto, le doy una síntesis.
 
De una comunidad de nombre Zinapécuaro, en Michoacán, hace 18 años nació una Pyme que comenzó a tener mucho éxito en la elaboración de productos para la industria de la Construcción, como morteros y pastas texturizadas. El nombre de ese grupo es Fixol. La marca en conflicto es Textuco.
 
Pero el éxito tiene sus bemoles. En ocasiones los grandes tienen ocurrencia y celo por quedarse con el mercado que han ganado otras empresas. No se acepta con facilidad el que las ganadoras y líderes en el mercado sean Pymes.
 
Y entre los grandes no falta que piense que tomar una marca de una Pyme es como quitarle de la boca un dulce a un niño. Y proceden en consecuencia.
 
Y a alguien en Lamosa se le ocurrió lanzar un producto bajo la denominación Texstuco vs. la marca Textuco, propiedad de una Mipyme.
 
Se antoja que un grupo mexicano de la talla de Lamosa no requería de impulsar una marca propia al extremo parecida a la de su, curioso, principal oponente en el terreno de las texturas.
 
La afectada y ofendida le salió respondona y procedió a impulsar una controversia legal que ya derivó en un descalabro para Grupo Lamosa.
 
Éste consorcio tomador de prestado al estilo 'matanga dijo la changa', ahora se dice ofendido y, se anticipa, procederá a impulsar nuevos recursos de inconformidad, pero tarde o temprano tendrá que proceder a pagar la falta administrativa y 40% de las ventas de su Texstuco desde la fecha en que salió al mercado hasta que deje de impulsar en el mercado esa marca en extremo parecida en grado de confusión. Esas faltas salen caras.
 
Y entre más venda o siga vendiendo Lamosa, más tendrá que pagarle a la mexicana Grupo Fixol.
 
Regularmente las grandes empresas, mexicanas o extranjeras (no podemos asegurar que sea el caso), le apuestan duro a que la Mipyme de la que toman la marca o no tiene el registro o no es capaz de soportar el ritmo de lucha legal que exige recursos pecuniarios, paciencia y sentarse a que los años definan el transcurso de lo que se litiga.
 
Niasa, filial de Lamosa, ahora juega con el marcador en contra. Punto a favor del IMPI, que no cedió ante la pretensión legal de la gran compañía que cotiza en la BMV.
 
Grupo Fixol inicia los procedimientos para conseguir su indemnización por la infracción de los derechos de marca y amparar 'mortero' y 'pastas texturizadas', juicio que pudiera ascender a terrenos hipermillonarios, que en su momento tendrían que informarse a los accionistas del Grupo Lamosa.
 
A Niasa, a Grupo Lamosa, le volteó el 'chirrión por el palito'.
 
De tin marín
 
Superpyme es un proyecto que nació de una afrenta que una gran tienda comercial le infligió a una Pyme.
 
La atención a una aspirante a proveedora llegó luego de 40 días de espera y de 2 horas de antesala.
 
La microempresa, que presentaba frutas deshidratadas (que, por cierto, sigue en el mercado con éxito) se fue de las oficinas del consorcio sin que la persona que le atendiera tuviera la disposición ya no digamos de probar, sino ni siquiera de abrir una de las bolsitas que llevaba.
 
"Si no tiene más de 2 años en el mercado, no aceptamos con usted ninguna relación de negocio", le advirtieron.
 
10 minutos bastaron para mandar al diablo al empresario.
 
Superpyme es la reacción a esa actitud petulante y soberbia de la cadena de supermercados.
 
Superpyme no es sólo el defensor de las Pymes, sino también un supermercado virtual que recién retoma el proyecto con la firme intención, ahora, de divorciar la labor de Universo Pyme de la de Superpyme.
 
La dirección www.superpyme.mx tiene los primeros 10 productos a la venta en la que será el inicio de la etapa definitiva de despegue de este proyecto.
 
Específicamente tenemos la oferta de Gastronomía Molecular, del científico mexicano Manuel Soriano. Todos productos derivados del amaranto:
 
-Alegría. Es una bebida en polvo con mucho más hierro y muchas más proteínas que la leche de vaca, recomendada para personas con anemia, tratamiento anticanceroso, desnutrición e intolerancia a la lactosa.
 
-Rekol. Aceite esencial del amaranto que diluye el colesterol malo en el organismo.
 
-Fibra extra. Para problemas digestivos e irregularidad en la función intestinal.
 
-Fibras de amaranto con chocolate. Para diabéticos.
 
-Focus, Para problemas de atención dispersa, para mejorar la atención de pacientes adultos o niños.
 
-Crema extrarrica del amaranto para piel hiperreseca.
 
-Amarantín H Plus y Amarantín H PLUS D. Para quienes tienen problemas de acidosis tubular y no procesan las proteínas en su organismo.
 
-Antepro. Para problemas de esquizofrenia, depresión severa, bipolaridad y otros padecimientos de la química del organismo humano.
 
Los productos están en www.superpyme.mx e inicia el resurtido de nuestro proyecto hermano a partir del presente mes.
 
direccion@universopyme.com.mx