Opinión

Se inicia el segundo semestre del año

La Selección Mexicana de Futbol terminó su participación en el Mundial en Brasil y aunque se mantiene interés por ver algunos de los partidos que restan, el entusiasmo es muy diferente que cuando jugaban nuestros compatriotas. Se termina el primer semestre del presente año y tenemos que regresar a resolver los distintos pendientes que tenemos en nuestros trabajos y actividades regulares.

Por su parte, la economía sigue con un dinamismo muy débil, por debajo del dos por ciento, el cual es insuficiente para generar los empleos que se requieren en el país, con lo cual sigue agravándose la presión social. Aunque se tienen ciertas señales de que se podría mejorar este dinamismo, las mismas son todavía poco claras, sobre todo en aspectos como la inversión y en el sector de la construcción.

Se ha apostado a mejorar el crecimiento económico con las llamadas reformas estructurales, que deberán de ser aprobadas en las siguientes semanas. El comportamiento y resultados de los legisladores serán determinantes en este sentido, pero el tiempo opera en sentido contrario a los buenos resultados.

La inflación regresa a una tendencia cercana al 3.9 por ciento anual, después de asimilar el impacto de los mayores impuestos al inicio del año. Esto no significa que los precios vuelvan al nivel anterior, sino que dejan de elevarse como resultado de los cambios fiscales, pero la relación de precios ya ha quedado modificada. Como efecto, algunos sectores y productos han reducido su rentabilidad, ya sea porque pagan más impuestos o porque su materia prima es más cara. Por lo mismo, veremos que mientras algunas ramas y sectores se recuperan de manera rápida, otros siguen estancados durante un plazo mayor dependiendo de cómo cambió su rentabilidad. Por su parte, el sector informal se ve beneficiado porque no paga mayores impuestos.

Resalta que el gasto público en los primeros cinco meses del año se colocó 12.6 por ciento por arriba de la inflación con respecto al mismo periodo del año anterior y que su gasto de inversión lo hizo en 38 por ciento. Este impulso a la demanda agregada se compensó por el incremento en la recaudación tributaría de 8.7 por ciento arriba de la inflación. Así, los mayores impuestos que pagan los consumidores les reducen su poder de compra.

Como resultado de lo anterior, mientras que el sector público tuvo un superávit de 56 mil millones de pesos en los primeros cinco meses del año anterior, en 2014 tuvo un déficit de 91.6 mil millones de pesos. Es conveniente recordar que el mayor déficit de los gobiernos se tienen en el último trimestre del año, mientras que los ingresos son más elevados al inicio del mismo.

Varios sectores piden que el gobierno eleve su gasto para apoyar la recuperación de la economía, sin mencionar que éste puede tener efectos contraproducentes por los mayores impuestos que perjudican a la población o por el incremento en el déficit fiscal, que debe de financiarse con mayor deuda que eleva las tasas de interés a las empresas y a los particulares.

Correo: benito.solis@solidea.com.mx