Opinión

Se fue el 'abogado del diablo'


 
Misterioso e identificado a menudo con la lucha de la izquierda radical y nacionalista, a la que no vaciló en prestar sus servicios, el jueves falleció en París a los 88 años el 'abogado del diablo', Jacques Verges, una de las grandes figuras polémicas del siglo XX que como jurista defendió a los rebeldes argelinos y a Carlos el Chacal, pero también al criminal de guerra nazi Klaus Barbie.
 
 
Víctima de un paro cardiaco cuando se preparaba a cenar con amigos en su residencia, donde alguna vez vivió Voltaire, uno de los filósofos de la Ilustración, Verges nació con su hermano gemelo Paul en Ubon Ratchathani, Siam (hoy Tailandia); su madre vietnamita murió cuando tenían tres años y su padre, Raymond Verges, diplomático galo, los educó en la colonia de Réunion, en el océano Índico. Ahí, Paul llegaría a ser fundador del Partido Comunista y miembro del Parlamento Europeo.
 
 
Alentado por su padre, Jacques navegó en 1942 a Gran Bretaña y se unió a las fuerzas de la resistencia francesa dirigidas por Charles de Gaulle. Tras la guerra, estudió leyes en París, se incorporó al Partido Comunista y en 1955 empezó a labrar su fama defendiendo a la guerrillera argelina Djamila Bouhired, quien escaparía de la guillotina al revelarse que fue torturada durante los interrogatorios y acabó por convertirse en su esposa en 1965.
Desaparecido
 
Verges desapareció de la escena pública en 1970 y hasta la fecha se ignora dónde estuvo hasta su reaparición ocho años más tarde. Se dice que viajó a Camboya con Pol Pot, su ex condiscípulo y líder del Khmer Rouge, que aniquilaría a casi dos millones de personas en la construcción de una utópica sociedad ajena al capitalismo; también habría estado con grupos palestinos en Oriente Medio, pero lo cierto es que Verges fue abogado en 2008 de su viejo amigo Khieu Samphan, jefe de Estado de la Kampuchea Democrática proclamada por los khmers rojos, lo mismo que del venezolano Ilich Ramírez Sánchez El Chacal --quien purga cadena perpetua en la capital francesa-- y alcanzó el grado de leyenda por sus atentados en apoyo a la independencia palestina.
 
 
En la mira de muchos servicios de inteligencia, que pueden haberlo utilizado gracias a sus amplios contactos, Verges sumó a su cartera de clientes en medio siglo los nombres de grupos como la Facción del Ejército Rojo de Alemania y trató de representar a los ex presidentes serbio e irakí, Slobodan Milosevic y Sadam Husein.
 
 
Muy criticado por defender a Barbie, el carnicero de Lyon, que torturó, ejecutó y deportó a miles de judíos galos, Verges manifestó a The New York Times en 1987 que “mi ley es oponerme a todas las leyes y mi moral es oponerme a toda la moral”; a la cadena CBS le expresó en una de sus últimas entrevistas que “no soy capaz de odiar”, luego de definirse como un hombre “curioso para entender” y “capaz de condenar las atrocidades, pero sin llegar al odio”.