Opinión

Se equivocó Eruviel; ganó Mancera

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Mancera, Eruviel. (ilustración)

Eruviel Ávila rompió un huevo con un martillo: prohibió, de un día para otro, que la CDMX lleve su basura a los cuatro vertederos del Estado de México. Más tarde hubo un arreglo con la mediación del Ejecutivo federal, pero a eso estuvo dispuesto.

Se trata de una reacción desproporcionada a una declaración del gobierno de Mancera, en el sentido de que el Estado de México es muy laxo con sus medidas de protección ambiental, lo que ensucia todo el aire de toda la zona metropolitana.

Lo que hubo fue una prueba de fuerzas entre dos aspirantes presidenciales, pero la forma de reaccionar de parte del mandatario mexiquense fue una señal de alerta.

Por un lado mandó un mensaje de firmeza para defenderse de una crítica a la entidad que gobierna, lo que ha de haber provocado el regocijo de sus paisanos.

Por otra parte, sin embargo, revela un temperamento irritable que responde de manera desproporcionada a una simple declaración.

Si Eruviel llega a la presidencia, ¿así va a responder a una declaración exagerada de un funcionario de un país vecino, por ejemplo Estados Unidos?

Es que si reacciona como presidente de la manera en que lo hizo como gobernador, cuidado, entraremos en conflictos sin que haya posibilidad de retorno.

No vaya a ser que en un arranque se le ocurra cerrar los puentes fronterizos (sólo por Tamaulipas, México, pasan entre siete y nueve mil tráileres cargados de mercancías todos los días hacia Estados Unidos).

La temperancia es cualidad esencial del buen gobernante, y en esta ocasión Eruviel Ávila se equivocó al retar a Mancera y a la capital del país de la manera en que lo hizo.

Cada día la CDMX envía siete mil toneladas de basura a cuatro vertederos ubicados en el Estado de México, y de la noche a la mañana, por un enojo, el gobernador mexiquense dice que no recibe un kilo de basura más de los capitalinos.

El otro vecino de la CDMX es Morelos, que aceptó recibir cinco mil toneladas de basura a la capital para enfrentar la emergencia. Muy bien. ¿Y qué hacíamos con las dos mil toneladas diarias de desperdicios que no iban a tener salida?

De acumularse dos mil toneladas diarias de basura sin destino en la capital, las consecuencias en el corto plazo habrían sido fatales en términos de salud pública, plagas, y de imagen de México en el exterior.

A todo lo anterior estuvo dispuesto el gobernador Ávila, con tal de castigar a quien le dijo que en el estado a su cargo no hay medidas estrictas para evitar la contaminación del medio ambiente.

Se equivocó Eruviel. Con ese temperamento sólo enseñó una faceta autoritaria e irascible que es necesario tener en cuenta.

Extrañamente, al mexiquense le faltó lo que habitualmente le sobra: mesura.

Mancera, por su parte, lo tomó con calma y se abstuvo de ir a la guerra. Punto para él.

Twitter: @PabloHiriart

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