Opinión

Se cumple el tercer
año del sexenio

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Empleo

El Tercer Informe de Gobierno marca la mitad de los sexenios presidenciales para fines prácticos y es, con frecuencia, cuando el presidente en turno alcanza la plenitud de su poder político. Sin embargo, el escenario actual no es tan positivo como lo preveía la administración, aunque tampoco es tan negativo como pensaban los pesimistas en aquel momento. Hay que recordar que la economía crecía a 4.4 por ciento promedio en los tres últimos años del gobierno anterior, con una inflación cercana a 4.0 por ciento; mientras que el crecimiento promedio de los primeros tres años de este gobierno será de 1.8 por ciento, con una inflación menor a la meta de 3.0 por ciento.

En aquel momento se hablaba de que el gobierno entrante era eficaz y “sí sabía cómo gobernar”, lo que generó expectativas demasiado optimistas. El fuerte ímpetu con que la administración entrante inició sus actividades y su “estilo personal de gobernar” permitieron llevar a cabo reformas legales importantes que los gobiernos anteriores habían intentado pero que no fueron capaces de consensuar en el Congreso para aprobarlas.

Hace tres años se esperaba que la economía creciera a tasas cercanas a 5.0 por ciento a la mitad del sexenio y aunque el entorno económico de México es positivo, sobre todo si se compara con la situación predominante en Latinoamérica, dista mucho de las expectativas iniciales por dos principales razones:

1. Las reformas no han dado los resultados previstos en el tiempo esperado y anunciado.

2. No se previó que el entorno internacional se deteriorara tanto y tan rápido.

Las reformas, aunque fueran positivas, crearon incertidumbre en las empresas y las personas al cambiar las reglas que operan entre el gobierno y la sociedad. Esto es adicional a la incertidumbre normal que ocurre cuando inicia un nuevo gobierno, al cambiar los funcionarios y tener que adaptarse a su estilo personal de gobernar. En muchos casos aún no se supera esta incertidumbre, ya que todavía no operan todas las leyes secundarias de las reformas estructurales.

En otros casos se elevaron los costos para las empresas, ya sea porque se les modificó su forma de operar o por la llamada reforma fiscal, que significó un incremento en los impuestos que tienen que pagar.

Por otro lado, el deterioro del entorno internacional ha provocado una caída en el tipo de cambio, así como en los ingresos petroleros del gobierno, que lo ha compensado con mayores cargas fiscales al resto de la sociedad. Esto se ha reflejado en una disminución en la inversión en los distintos sectores económicos.

Con el actual entorno, el gobierno tiene que iniciar un periodo de fuerte ajuste en sus gastos para evitar un deterioro en la estabilidad macroeconómica y un mayor incremento de la deuda pública en la segunda mitad del sexenio. Es indudable que uno de los renglones que más crecerá en el resto de este gobierno será el servicio de la deuda pública y, tratar de transferir este costo al resto de la sociedad, sería reducir aún más el crecimiento económico.

A pesar de lo anterior, hay que destacar que la economía nacional mantiene crecimiento económico, estabilidad de precios y de las tasas de interés, a diferencia de otros países que no han podido adaptarse al entorno internacional. Un elemento clave para lograrlo ha sido la flexibilidad de las principales variables en los mercados, como son el tipo de cambio y los distintos precios, así como un control de la inflación. Sin embargo, se inicia el cuarto año del gobierno, el cual enfrentará fuertes presiones económicas que sólo se podrán superar con bajos costos, si predomina la unión nacional.

El autor es economista.

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