Opinión

Se complica

   
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ME. Trump: no caer en pánico.

Este sábado por la noche hubo un atentado en la ciudad de Nueva York, y de forma casi simultánea, en New Jersey, aunque ya por la mañana había ocurrido un evento en ese estado. El domingo, una persona atacó con un puñal a clientes en un centro comercial de Minnesota. Este último caso incluso ha sido reivindicado por ISIS, mientras que los artefactos explosivos se han asociado a un personaje de nombre Ahmad Khan Rahami, estadounidense descendiente de afganos, que fue detenido ayer lunes hacia el mediodía.

Estos eventos ocurren cuando Hillary Clinton parecía recuperarse de su pésima semana en la que no sólo no pudo explicar bien el tema de los correos electrónicos, sino que además se enfermó. En esa semana, Donald Trump había logrado crecer en intención de voto en varios de los estados disputados, y aunque ese crecimiento se había detenido, lo ocurrido el fin de semana parece haberle dado un nuevo empujón. El lunes, la página de Nate Silver ya le daba a Clinton menos del 60% de probabilidad de ganar la elección, mientras que el blog de NYT todavía la mantenía por encima de 70%, pero eso debido a su diferente estimación en estados como Florida y Ohio. En votación, RealClearPolitics le da menos de dos puntos de diferencia a Clinton. Las apuestas en Iowa Electronic Market están 64-36, diez puntos menos para Clinton con respecto al inicio de este mes.

A siete semanas de la elección, la confianza en que gane Clinton es cada vez menor. A pesar de que tiene una campaña más profesional, un mejor equipo de tierra, y más dinero, las encuestas se cierran. En parte porque esas mismas ventajas se han reducido. Por un lado, el último equipo de Trump sí entiende de campañas políticas, a diferencia de los dos previos; por otro, Trump ha logrado un récord en pequeñas aportaciones para el partido Republicano. Finalmente, aunque el equipo de tierra de Clinton es muy bueno, la intención de votar entre demócratas parece estar 10 puntos por debajo de la que tienen los seguidores de Trump. En términos coloquiales, Clinton no emociona: es votar por ella para evitar al orate, pero no emociona.

Tal vez por eso la presión sobre nuestra moneda continúa creciendo. Aunque el origen de la depreciación del peso no es la elección estadounidense, sino el fenómeno global de fortalecimiento del dólar, es verdad que desde que Trump apareció como potencial candidato, el peso ha soportado menos que antes. Si usted ve el comportamiento de las divisas durante 2014 y buena parte de 2015, el peso fue de las que menos se ajustó. Pero desde que inició el proceso interno republicano, la capacidad de aguante ha sido menor.

En esto, me parece, hay un error de apreciación de los grandes fondos. Como usted sabe, varios de ellos han recomendado a sus clientes apostar contra el peso en caso de que crean que Trump va a ganar, porque suponen que eso será un duro golpe contra México, y especulan. Algo de razón tienen, pero creo que no contemplan que Trump no es una amenaza contra México. O más claro: no sólo contra México. Trump es una amenaza contra el mundo entero, porque no parece tener la serenidad y presencia de ánimo indispensable en el presidente más poderoso del mundo. Y es una amenaza a la democracia estadounidense, la más antigua del mundo, en tanto que su discurso se amolda al grupo que tiene enfrente, sin consideración alguna por la verdad, los datos, o siquiera por la opinión del mismo Trump media hora antes. Es un demagogo, y así es como las democracias se derrumban. Y se está complicando todo.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey



Twitter: @macariomx

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