Opinión

Se buscan servidores públicos

 
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Traje

La agenda económica y mediática está llena de temas. Ayer el presidente de Estados Unidos, a quien me cuesta trabajo nombrar, anunció el cese gradual de DACA –el programa de apoyo a migrantes indocumentados que llegaron a ese país de niños–. Los tres países miembros del TLCAN están en la segunda ronda de renegociación. Estamos en medio de los resultados presentados en la ENIGH y sus implicaciones en el cálculo de la pobreza y la desigualdad en el país. Podríamos hablar también de las mil cifras presentadas en el V Informe de Gobierno. Temas hay muchos. Pero, una vez más, aparece un escándalo de corrupción que hace palidecer a los demás.

Me refiero a la investigación presentada por Animal Político, 'La Estafa Maestra', que a través de sus primeras dos entregas levanta un poco la tapa de la caja de Pandora y evidencia los esquemas y maquinaciones a través de los cuales el gobierno, en todos sus niveles, roba miles de millones de pesos. Las cifras que ahí presentan resultan difíciles de imaginar, pero ahí está la evidencia del robo continuo y descarado de los recursos de todos los que pagamos impuestos.

Resumo la investigación: Los periodistas de Animal Político revisaron las Cuentas Públicas de 2013 y 2014 y detectaron siete mil 670 millones de pesos en contratos ilegales, pero de este monto no se sabe dónde quedaron tres mil 433 millones. Estos miles de millones de pesos se entregaron a 186 empresas de las cuales 128 no tendrían por qué haber recibido recursos públicos por temas legales o porque ni siquiera existen. La entrega de este dinero no fue directamente a las empresas, ya sea fantasmas o reales. Primero se contrató a universidades públicas para realizar trabajos o estudios y luego ellas, a su vez, subcontrataron a otros —las empresas en cuestión— para que los hicieran. Claro, todo a cambio de una comisión. Universidades al servicio de la corrupción.

Las empresas están registradas en domicilios que no existen o en domicilios particulares de personas de bajos ingresos, a quienes en algunos casos engañaron para que firmaran documentos a través de los cuales pudieran mover los recursos. Los más de siete mil millones de pesos sólo son de dos años. Es una pequeña apertura en la caja de Pandora.

En la muestra analizada hay 11 dependencias y cientos de personas involucradas. No es un caso de corrupción. No es la 'casa blanca', ni la red de Duarte, ni la de Borge. Es una enredadera que todo lo abarca. Es el sistema. Es la forma de operar. Es un sistema que no tiene un dueño único y del cual todos los partidos son partícipes.

Escucho a los políticos dar declaraciones por doquier y en ninguna de sus apariciones se comportan como representantes de la gente. Sólo hablan de bancadas, de facciones, de 'tribus', de equipos, de candidatos. En ningún momento se habla del país, del interés nacional. Se pelean entre ellos (eso no me escandaliza per se), pero únicamente por intereses personales. Unos a otros se acusan para ver quién es más tramposo o más hipócrita. Qué bonito concurso.

Parece ser que los servidores públicos son una especie en extinción. No tengo ninguna duda de que para servir al país se requiere vocación, como para ser médico o maestro. Pero a gran parte de nuestra clase política jamás la podría calificar como tal. Muchos están ahí únicamente para servirse con la cuchara grande. Lo lamento por los pocos que hay, que sí los hay, con un verdadero espíritu de hacer bien las cosas y lograr un cambio a pesar del entorno en contra que enfrentan.

Estamos en un país en el que se pueden robar miles de millones de pesos y no pasa nada, pueden desaparecer más de tres mil millones de pesos y nadie será responsable. Esa será la conclusión de esta investigación. No pasará nada.

¿De qué sirve hablar de la falta de infraestructura en el país? ¿De qué sirve hablar del combate a la pobreza? ¿Es útil insistir en que hay que poner orden en las finanzas públicas? Me llama la atención que año con año al discutir el Presupuesto las diferentes dependencias quieren siempre más recursos. Es normal, todos quieren siempre más. Pero decir que los problemas en el país no se resuelven por falta de recursos es, por decir lo menos, irónico. Recursos hay. Lo que no hay es rendición de cuentas y responsabilidad.

Dicen por ahí que el hubiera no existe, pero valdría la pena pensar qué habría pasado si esos siete mil millones de pesos se hubieran usado de forma eficiente. El robo no es nada más una afectación a las cuentas públicas del país, es una afectación a la vida de todos. Mina la confianza —¿con qué ganas pagaremos impuestos sabiendo dónde terminan?— y erosiona cualquier posibilidad de que el país se desarrolle.

Necesitamos menos políticos, pero sin duda más servidores públicos.

* La autora es profesora de Economía en el ITAM y directora general de México ¿cómo vamos?

Twitter: @ValeriaMoy

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