Opinión

Se acabó el chantaje
de la CNTE

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CNTE. (ilustración)

Al fin llegó la respuesta de Estado a los retos de la CNTE, y arrancó de la mejor manera: con la desaparición del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO).

Ese es el corazón de la Coordinadora a nivel nacional. Ocho mil millones de pesos al año manejaba el IEEPO hasta la madrugada del martes, cuando sus cuentas y las de los líderes sindicales fueron congeladas.

Con ello se le quita a la Sección 22 el control de aparato educativo de esa entidad, en su poder desde que el gobernador Heladio Ramírez se los entregó en 1992.

El Estado recupera la rectoría de la educación donde más la había perdido, y tiene la oportunidad de iniciar un proceso indispensable de mejoramiento de la calidad educativa.

Los dirigentes de la CNTE tenían secuestrada no sólo la educación, sino a la entidad.

Con el control del IEEPO, la CNTE ha sido la principal empleadora de la entidad.

Todos los cargos del IEEPO, salvo su director, eran nombrados por el sindicato.

En sus manos estaba la base de datos del magisterio estatal, por lo que no se podían aplicar descuentos a los faltistas.

Los ascensos de profesores no tenían relación con su desempeño académico, sino con la asistencia a las actividades sindicales: plantones y marchas al Distrito Federal.

Los estudiantes pasan de año por acuerdo político de los líderes sindicales con el IEEPO, y así sin preparación alguna salen a la vida productiva.

Millones de niños de distintas generaciones han estado como rehenes de la CNTE, condenados a vivir de las propinas, de la economía informal o irse de braceros.

El daño causado por la CNTE a la niñez oaxaqueña es incuantificable, pero todo tiene un límite y ese límite llegó. Bien por el gobierno federal y por Gabino Cué.

La decisión se tomó hace varios meses y puso en práctica la madrugada de ayer.

El gobierno está decidido a no dar marcha atrás, a pesar de las resistencias que va a generar la medida.

Tiene en sus manos 40 solicitudes de órdenes de aprehensión, bien fundamentadas, para aplicarlas a los líderes en caso de que se resistan por la vía violenta.

Seis mil policías federales más 12 mil elementos del Ejército y Marina se encuentran en Oaxaca para resguardar a la población y las instalaciones estratégicas.

Las señales de sus estaciones de radio clandestinas fueron bloqueadas.

Cambiaron las reglas. La reforma educativa va en serio.

Vamos a ver ahora a todos los que exigían una acción de esta naturaleza, si acompañan la decisión y sus consecuencias, o se van a poner del lado de la CNTE.

Del lado de la Coordinadora van a estar los incongruentes de siempre, y los que han sido beneficiarios de la carne de cañón de los maestros para tener lectores, votos y contingentes para sus mítines.

Se acabó el chantaje. Hubo decisión para ponerles un hasta aquí. Es el principio del fin del secuestro de la educación en los estados donde los niños más necesitan elevar su nivel de conocimientos. En buena hora.

Twitter:
@PabloHiriart

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