Opinión

“Se acabaron los gasolinazos”, chiste cruel del sexenio

 
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6 consejos para ahorrar gasolina. (Especial)

Tal como se había anunciado, en 2017 se iniciará el proceso de privatización del mercado de gasolinas y diésel. Según el calendario de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) la apertura se dará por fechas y regiones: comienza el 30 de marzo en Baja California y Sonora, y culmina el 30 de diciembre en los estados de la Península de Yucatán.

Los precios, se dice, serán establecidos por los vendedores de los combustibles, aunque a veces se olvida que una buena tajada va a las arcas del gobierno, vía dos impuestos (IEPS e IVA). Actualmente, por ejemplo, por cada litro de gasolina Magna usted entrega en impuestos 6.52 de los 13.98 pesos que desembolsa.

El resto del precio es determinado por el costo del combustible, ya sea abastecido por Pemex o importado, más los costos almacenamiento y transporte, así como y la utilidad de los expendedores.

Las cosas “cuestan lo que cuestan”, dice un alto funcionario energético.

Bueno, cuestan eso más lo que el gobierno cobra, porque para nadie es un secreto que el impuesto especial tapa un hoyo de los fracasos reformadores de esta administración.

Los gobiernos recientes, incluyendo el actual, se negaron a construir las refinerías que demanda el consumo interno. Prefirieron engordar las bolsas de las refinerías en el extranjero. Una de las consecuencias es que todos pagaremos combustibles más caros, pero la situación puede ser peor para aquellas regiones con escaso desarrollo en su infraestructura de almacenamiento, transporte y puntos de venta.

Dicho de otro modo, las zonas más ricas pagarán menos que las más pobres.

Otro de los daños a la vista está que los privados utilizarán la infraestructura de Pemex para almacenar y distribuir los combustibles, aunque hasta el momento no están claras las tarifas que se aplicarán (y si constituirán otro regalo con dinero público). No sería la primera vez que las inversiones de la empresa estatal terminan favoreciendo a los privados en detrimento de sus propias finanzas.

La víspera de la privatización se han incrementado las señales de alerta, especialmente por la escasez de combustibles en algunas partes del país.

Beneficiar a los consumidores, objetivo declarado de la reforma energética, será lo último que ocurra, al menos en el mediano plazo.

Entre los factores que hacen prever un incremento de los precios están el incremento de los precios del petróleo, la anunciada reducción de las plataformas de la OPEP y la sostenida devaluación del peso mexicano.

Citibanamex estima que la liberalización del precio de las gasolinas en 2017 puede significar un incremento de hasta 22.5 por ciento. Un aumento así tendría un importante efecto en la inflación, que llevaría a rebasar el límite superior de la banda establecida por el Banco de México, algo que ya señalan especialistas del sector privado cuando estiman una inflación superior al 4 por ciento el año que está por comenzar.

Una vez privatizado el mercado, por lo demás, lo más probable es que la Secretaría de Hacienda ya no reduzca el monto del IEPS, como hizo en otras ocasiones, sino que sostenga el establecido en la ley para mantener los cuantiosos recursos que proporcionan los consumidores cautivos.

La “madre de todas las reformas” sigue haciendo agua.

Muy lejos quedaron las promesas de reducción de precios y tarifas. Las demagógicas reducciones previas a las elecciones de 2015 no llegaron para quedarse. En octubre de 2016, por ejemplo, las tarifas eléctricas industriales y agrícolas aumentaron entre 9 y 10 por ciento.

Los beneficios no existen. En cambio, los daños se multiplican. La revelación –en Estados Unidos, para variar– de que la empresa brasileña Odebrecht pagó sobornos millonarios a funcionarios mexicanos relacionados con el sector energético para obtener jugosos contratos, muestra una vez más el verdadero rostro de la reforma energética.

El caso es que sea por la vía del impuesto a las gasolinas o por los vericuetos cínicos de la corrupción, los gasolinazos no terminaron con este gobierno.

La autora es senadora de la República.

Twitter:@Dolores_PL

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