Opinión

Saudíes, por apoyo en Beijing


 
La amenaza saudí de un alejamiento de Estados Unidos por su política en Oriente Medio, lanzada por el príncipe Bandar ben Sultán, jefe del espionaje y embajador en Washington durante 22 años, ha hecho correr ríos de tinta en los medios especializados en la región, algunos de los cuales coinciden en que El Riad podría buscar una alianza con China.
 
Para empezar una breve reseña, sin embargo, el analista pakistaní Nauman Sadiq pone el énfasis en el trasfondo del descontento con lo que Israel también considera una estrategia vacilante y desestabilizadora de Barack Obama, quien se niega a bombardear Siria y hace migas con Irán, afirmando en Asia Times que Arabia Saudita es la culpable del extremismo religioso, al tratar de justificar su intolerancia ––condenada una vez más en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, por la tortura policial y las acusaciones de “brujería”–– promoviendo los enfrentamientos sectarios, resultado de su propia inseguridad en los fundamentos del reino petrolero.
 
En el mismo diario de Hong Kong, The Saker expresa sus dudas en torno a la capacidad saudita de romper con su protector desde las postrimerias de la Segunda Guerra Mundial, cuando el presidente Franklin D. Roosevelt se entrevistó con el rey Abdul Aziz el Saud, y subraya que en privado, las advertencias de Rusia, Irán, Siria y el Hezbolá contra un ataque del Pentágono a Damasco debieron ser especialmente duras, pues persuadieron a Obama de frenar su ímpetu belicoso.
 
Luna
 
La bitácora Moon of Alabama expone que Francia ya no tiene los recursos para cubrir el vacío que dejaría EU, país con el que los saudíes acababan de firmar un nuevo acuerdo de compra de armas por 10 mil 800 millones de dólares poco antes de las amenazas de Ben Sultán, mientras que China, dice, estaría dispuesta a suministrarles armamentos, pero sin intervenir a su favor en el Pérsico. Ahí coincide Juan Cole, experto de la Universidad de Michigan: Siendo un régimen autoritario por sí mismo, Beijing no los presionaría para abrir su sistema político y social, que ni siquiera permite manejar a las mujeres, y se concentraría en absorber el petróleo que requiere para su crecimiento.
 
Ya veremos en los próximos meses hasta dónde llegará la irritación de El Riad. Entre tanto, el príncipe Turki el Faisal el Saud, ex jefe de la inteligencia saudita y antecesor de Ben Sultán, ha reiterado en Al-Monitor que “nunca actuamos de forma impulsiva. Somos pacientes, pero cuando necesitamos actuar, lo hacemos rápidamente”.