Opinión

Sare renacerá
el próximo miércoles

Gocé como pocas veces hablar el viernes con Arturo Sánchez Carbajal, presidente ejecutivo de Sare, la firma de vivienda. Es claro, conciso, tiene estrategia. Sabe que su empresa se engolosinó durante la expansión crediticia y territorial que hizo explosiva la oferta de vivienda durante los sexenios panistas. Sare brilló, pero luego cayó en desgracia financiera, como ocurrió con Homex o con Urbi…

Para Arturo el futuro será diferente: un fondo de capital –subsidiario de uno de Luxemburgo– “está listo para invertir 300 millones de pesos a la compañía”, lo que se dará pasado mañana, día en que concluye el plazo para que los accionistas actuales ejerzan su derecho al tanto, cosa que ocurrirá muy probablemente de manera mínima, lo que dejaría a la familia Sánchez, al fondo y a dos fideicomisos –que podrán inyectar otros 270 millones de pesos–, en control de la compañía, con 50 o 60 por ciento. A partir de ahí arrancará “una nueva historia”. Hay mucho mérito en lograr una transición con orden como la que concluye el miércoles.

Sare no se detuvo. Empequeñeció, pero siguió activa. Hoy puede verse un abanico amplio en su oferta de vivienda, desde las casas de interés social Eco Galaxias –que quizá sean las que experimenten la mayor transformación en el modelo de producto a ofrecer–, hasta espacios como Marena Acapulco, así como sus desarrollos urbanos para la clase media/alta pujante conocidos como Privanza.

Hay que aplaudir cuando una empresa quiere vivir. “Nunca vimos el concurso mercantil como una estrategia de salida”, afirma Arturo, luego de reconocer: “No tienes idea lo difícil que fue”. Nótese que durante los últimos dos años estas empresas fueron vilipendiadas por muchos quienes observaron falta de tino en la estrategia, cosa que se recrudeció cuando el gobierno federal mutó la política de vivienda. Muchos las daban por muertas.

Ahora las cosas serán diferentes. Sare apostará por vivienda de interés social vertical, aunque no exclusivamente, porque aún hay espacio para desarrollos horizontales en ciudades intermedias y en lugares cercanos a zonas céntricas y con buena infraestructura. Pero lo vertical, esa apuesta nueva, habrá que verla, porque los nuevos edificios estarán dentro de los centros urbanos y no costarán menos de 300 mil pesos, como ocurrió con las pequeñas casitas de 60 metros cuadrados, sino alrededor de 800 o 900 mil. Los créditos a los trabajadores por esos montos superiores ya se están habilitando.

Sare tomó el toro por los cuernos. Como debe ser. Será vital documentar su historia durante los siguientes cuatro años, para atestiguar la velocidad del nuevo modelo operativo que empezará a formularse a partir de esta semana.

Twitter: @SOYCarlosMota