Opinión

Santander: ¿México
deja de ser la estrella?

No está fácil la ecuación para muchos bancos en México a partir de 2014. La reforma financiera impulsada por el presidente Peña Nieto tiene como espíritu la detonación masiva del crédito, lo que será vigilado celosamente por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, que encabeza Jaime González Aguadé. ¿El mecanismo? Revisiones o “auditorías” que próximamente empezará a aplicar la autoridad para ver si efectivamente los bancos prestan más. Recuérdese que en la reforma financiera las instituciones triunfaron para evitar cualquier tentación de mantener contenidas las tasas por decreto. No obstante, la autoridad será cada día más estricta, más vigilante para que los bancos sí presten.

En ese entorno de complejidad incremental es que los bancos necesitarán operar con mayor eficiencia; con mayor automatización, y con mayor velocidad. Insisto en que no es sencillo, y para algunos de ellos el panorama parece llenarse de nubes. Mírense por ejemplo los resultados dados a conocer ayer por Santander México, uno de los bancos más poderosos de sistema financiero nacional. El banco reveló que tuvo una caída muy significativa de margen neto para todo el año 2013, como resultado de un crecimiento enorme, de 72 por ciento, de sus provisiones.

Pero hay muchos datos que ilustran el momento complicado de Santander México. Veamos. El primero es que los gastos de personal crecieron a un ritmo enorme, de 12.2 por ciento. Eso no tendría nada de malo si los negocios crecen con salud y se requieren más contrataciones. No obstante, el personal contratado sólo creció 8.3 por ciento, lo que no pude significar otra cosa sino que la plantilla laboral se está encareciendo (esto no necesariamente es una mala noticia porque podría significar la contratación de talento más capacitado. De cualquier forma, el reporte dice que los gastos subieron cuantiosamente).

Otro indicador adverso reportado ayer fue el crecimiento de la morosidad, que se disparó de 1.9 a 3.7 por ciento. Asimismo, la prima de riesgo llegó a 4.8 por ciento. El resultado de todo esto es que la utilidad neta se desplomó más de 12 por ciento y cerró en mil 242 millones de dólares, muy por debajo de lo que ganó en 2012.

¿Qué está pasando en Santander? El señor Emilio Botín quiso enfatizar ayer que su banco —a nivel global— es más fuerte ahora que en los tiempos de la crisis, y que está listo para pagar sonoros dividendos… Sí, pero, ¿ha dejado de ser la filial de México la estrella que era dentro de Santander? Difícil concluirlo tomando en cuenta únicamente los resultados de un solo año que no pintó bien. No obstante, con la reforma financiera enfrente, el panorama no es el más halagüeño en 2014. Marcos Martínez debe estar algo preocupado. Creo.

Twitter: @SOYCarlosMota