Opinión

Santa Carmen

 
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Aristegui apoyo. (Cuartoscuro)

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil se enteró de que Carmen Aristegui y MVS no arreglaron el diferendo que los puso en conflicto y la empresa dio por terminado el contrato laboral con la periodista. Si Gil entendió algo, cosa improbable, MVS no aceptó las condiciones que fijó la conductora para regresar al micrófono: la reinstalación de Irving Huerta y Daniel Lizárraga, separados de la empresa por comprometer el nombre de MVS sin contar con facultades para ello y sin consultar con la administración. Se alborotó el cotarro.

Hasta donde Gamés pudo otear (gran verbo), se trata de la noticia de un problema dentro de una empresa privada dedicada a asuntos públicos. De inmediato, la fronda tuitera cortó de sus ramas los frutos de la suspicacia y la denuncia. Atentado contra la libertad de expresión, ataque a las vías de comunicación de Aristegui, ofensa a la valentía periodística, incendio de la moral buena, venganza nefanda por la investigación de la casa de la esposa del presidente.

Atentado

Su periódico La Jornada le dedicó al hecho la primera plana: “MVS despide a la periodista Carmen Aristegui”. Un grupo de periodistas, comunicadores, académicos y cientos de organizaciones, desde Mérida a Ensenada y el pilón como si nada, le escribieron a Joaquín Vargas Guajardo, presidente del Consejo de Administración de grupo MVS una carta abierta: “Carmen Aristegui debe seguir en MVS -apelando- a su condición de ciudadano responsable y consciente para que reinstale el espacio radiofónico para Aristegui y su equipo, y Grupo MVS Comunicaciones sostenga con firmeza su independencia empresarial, ante los posibles embates de quienes podrían estar ejerciendo presiones para coartar la libertad de expresión y la iniciativa privada que se ejerce con principios éticos, que tanta falta hace en nuestro país”.

No nos detengamos en naderías de concordancia, tan molestas en las frases de fuste y fusta, pero veamos, como decía el comediante Suárez: podrían o pueden, qué forma de decir sin decir; si saben algo, díganlo, y si no lo saben, no sugieran a la negra noche: “podrían estar ejerciendo presiones para coartar”.

Carmen Aristegui ha dicho que la libertad de expresión ha sido sacrificada con antelación, tiempo, dinero y esfuerzo, pero no ha dicho cómo o de dónde proviene el embate para coartar su libertad o si simplemente, o complejamente, se trata de un combate para medir poderes, o si estamos ante un conflicto privado de intereses. ¿Santa Carmen?

En 2011, durante un episodio similar relacionado con una nota en la cual se hablaba del supuesto alcoholismo del expresidente Calderón, Aristegui no dijo nada y se arregló con sus empleadores; es decir, con quien le paga porque, Gamés supone que Aristegui cobra dinero por su trabajo, ¿cierto?

En pos de la verdad

Ah, pero el momento más emocionante del affaire Aristegui le corresponde a un viejo amigo de esta página del fondo, a un gladiador del periodismo de combate. Con ustedes, John Ackerman y su artículo publicado en su periódico La Jornada: “'Todos somos Carmen': El programa de Carmen Aristegui no es solamente el noticiero radiofónico de mayor audiencia en el país, sino también funge como un centro articulador para el pensamiento crítico en toda la nación. Escuchar a Aristegui es un acto de rebeldía y esperanza”. No se lo tomen a mal a Gilga, pero él oye el noticiero de Aristegui y nada más oye un noticiero, no sabía que además escuchaba un canto de amor y esperanza, un himno a la alegría rebelde.

Ackerman no se anda con naderías: “El despido sumario de Daniel Lizárraga e Irving Huerta, así como los ‘nuevos lineamientos’ editoriales de MVS constituyen un atentado en contra de todos y cada uno de nosotros. Buscan intimidar a los periodistas independientes, así como generar zozobra y desánimo entre la población”. Mi estimado little John: ¿no exageramos un poco demasiado? Caracho: ¿zozobra y desánimo en la población, millones de personas por el despido de Aristegui caminan mirándose las puntas de los zapatos y dejan de tomar la sopa caliente? Aigoeeei.

Oigan esto, por sus madres: “A Enrique Peña Nieto le urge desplazar, controlar y silenciar a Aristegui. A nosotros nos urge defender hasta el final a ella y a todos los periodistas valientes que todos los días arriesgan sus vidas en pos de la verdad”. ¿Hay problemas con el lenguaje? Si se trata de ir “en pos de la verdad”, cuenten con Gil en primera fila y primera clase.

En la fila del súper, listo para pagar diversas mercancías de primera necesidad, como el Glenfiddich 15, alguien se dirigió a Gilga y le dijo: Hola, Carmen. Y Gil respondió: Hola, Carmen.

La máxima de André Maurois espetó dentro del ático de las frases célebres: “No siempre la multitud es la poseedora de la verdad absoluta”.

Gil s’ en va.

Twitter: @GilGamesX

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