Opinión

Sangre de dinastía torera


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Manzanares

Alicante, España. Tierra mediterránea de templanza en la temperatura, en la brisa y en el mar. Esa templanza ha sido expuesta en las plazas de toros en todo el mundo bajo un apellido: Manzanares. Esta semana se celebra la Feria de Hogueras en Alicante, y con justa razón se rinde un homenaje al maestro José María Manzanares.

El maestro vino al mundo en 1953 y nos dejó apenas el 18 de octubre de 2014, sacudiendo al mundo taurino con su partida y engrandeciendo su tauromaquia, la cual vino a aportar la verdadera esencia del artista. Segunda generación de toreros, ya que fue hijo de un gran banderillero, Pepe Manzanares.

Esteta de sublime elegancia; su proporción física fue un deleite para los sastres taurinos, portando el vestido de luces como pocos. De arrolladora personalidad, discreto e introvertido, pero justo y severo en sus juicios.

La suavidad y naturalidad de su tauromaquia hicieron ver sencillo lo difícil. Partidario de enseñar a embestir a los toros, transformando el violento poder de la acometida silvestre en la suavidad estética del ritmo en el arte del toreo. La inteligencia en el dominio de la bravura.

El maestro conquistó grandes éxitos en todas las plazas del mundo. Siempre valorado por el buen aficionado, nunca necesitó de la estadística para sustentar su carrera. Su expresión artística ante los toros fue de tal nivel que logró el reconocimiento de los profesionales como “Torero de Toreros”. Fue capaz de engrandecer la nobleza del toro una vez sometida la bravura, como una de las máximas cualidades de la embestida en la tauromaquia moderna.

Puso fin a su carrera una tarde de toros en Sevilla; aquel 1 de mayo de 2006 tomó la decisión de que su hijo del mismo nombre —a quien dio la alternativa en su Alicante en 2013—, le cortara la coleta en el albero sevillano. Ante lágrimas de su hijo y el reconocimiento de los profesionales que estaban en la Maestranza, fue izado en hombros por toreros y sacado por la Puerta del Príncipe como emblema de lo que representa ser torero.

Con tino y buen gusto, Alicante le rinde homenaje como símbolo de uno de los valores que la tauromaquia representa y que aporta a nuestra sociedad, el respeto.

Su tauromaquia tiene en dos de sus hijos la posibilidad de que la sigamos disfrutando. José María, su tercer hijo y primer hombre, es fiel continuador y enriquecedor de esta forma de sentir el toreo. Además, para satisfacción del maestro, lo hace con un sello propio, acrecentando las virtudes de su forma de torear.

Su cuarto hijo es también matador de toros, es rejoneador y empieza ya a triunfar y abrirse camino; su carrera ha estado desde su formación muy de la mano de la enseñanza de otro maestro, Pablo Hermoso de Mendoza.

Tiene además dos hijas, Ana María y Resurrección.

El maestro alguna vez comentó: “Ser torero implica un fondo de sentimiento, una manera de ser y vivir que distingue. A los de verdad los conoces hasta en la calle”.

Para rematar este sencillo y sincero homenaje a los Manzanares, quiero evidenciar una vez más al lamentable Partido Verde Ecologista de México, que a través de la diputada Lourdes López Moreno pretende prohibir la entrada a menores de 14 años a los festejos taurinos y también prohibir las escuelas taurinas.

Me causa conmoción que se intente prohibir una escuela (de cualquier tipo). Sepa usted diputada, que espero haya terminado la escuela y no sea una más de este grupo de advenedizos políticos del Verde; sepa también que en las escuelas taurinas, además de enseñar y promover los valores, historia y tradición de la Fiesta, a los alumnos se les exige continuar con sus estudios tradicionales. Si le preocupa que los niños estén expuestos a la violencia, legisle por los juegos electrónicos sin violencia, legisle porque tengamos en este país mejores maestros, legisle por el derecho de los niños a tener acceso al deporte, legisle por defender nuestras tradiciones para enriquecernos como país, y legisle porque los mexicanos sepamos respetarnos para así poder vivir mejor.

La violencia, diputada, no está en las plazas de toros, la violencia en este país hoy está en la falta de oportunidades para los jóvenes, en la penetración del narco y la delincuencia en todos los niveles de gobierno y sociedad. Infórmese del equilibrio ecológico que mantienen los ganaderos de bravo en los países donde se cría el toro de lidia. Trabaje y legisle por eso, si me hace usted favor.

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