Tres notas sobre política y derecho
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Tres notas sobre política y derecho

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Tres notas sobre política y derecho

28/05/2018
Actualización 28/05/2018 - 10:26

I. Vestigios del debate

Tras una semana del segundo debate presidencial continúan las especulaciones, que a manera de conclusión se imputan a dichos y ataques de candidatos a la presidencia. Hay consenso en el protagonismo de los moderadores y en la agresiva postura de Krauze y Sierra. Alargaron el tiempo y el formato no quedó muy claro; era difícil llevar la secuencia de turnos y tiempos.

Anaya hábil, de dotes retóricas; Meade técnico, con visión y conocimiento; López Obrador esquivo, extraviado sin responder cuestionamientos específicos; y El Bronco ocurrente, en busca de votos apartidistas. El ganador será quien suba o mantenga sus puntos, no quien así se proclame. Más allá de memes y anécdotas, Meade fue completo; Anaya preparado; Andrés Manuel sufrido, y Rodríguez dicharachero.

Todos trataron de llamar la atención. Intercambiaron ataques y retos: Meade dejó en la mesa y a conciencia de AMLO una tarjeta sobre la acusación por secuestro a Néstora, lo que desató una controversia que continúa; Andrés Manuel sacó a cámara la revista Proceso, que en portada señalaba: “Los turbios ingresos de Anaya”, a lo que Anaya contestó con dos portadas del mismo semanario pero recortadas, pues en una estaba la frase: “El Frente de Anaya también recluta fichas negras”. Se le acusa también al frentista de haber trucado las historias de los migrantes que trajo a colación con el extraño acto de sacar un costal en el escenario (quizá nunca mejor usadas las palabras 'acto' y 'escenario'). No fue el único en alterar objetos: López Obrador mostró un libro sobre las corruptelas de Anaya, al parecer inexistente.

Una cosa es cuántos puntos reporte el ejercicio y otra su desempeño en el mismo, lo que puede arrojar luz para el votante. Me parece que Andrés Manuel sacó un saldo negativo, mostró desconocimiento y pocos reflejos; enojado, con lugares comunes y una preocupante ausencia de la realidad, pero tuvo el mejor trato de los moderadores. No debatió, apeló de nuevo al sentimiento de su voto duro. Anaya lució pero no convence, perfectamente ensayado, parece que declama. Quizá ganó el debate, pero no el fondo, que se lo llevó Meade.

Bien por el INE, es un enorme avance para nuestra democracia poner al tú por tú a los candidatos.

II. Autoridades electorales de la CDMX vs. libertad de expresión

En este espacio dimos a conocer que Alejandra Barrales denunció a Mikel Arriola por la supuesta calumnia en tres publicaciones en redes sociales, en las que le cuestionaron aumentos patrimoniales inexplicables y discrepancias fiscales. El Instituto Electoral local decretó medidas cautelares por posible calumnia (obligando su eliminación en tuits y Facebook) en contra de los criterios de la Sala Superior, que maximizan la libertad de expresión en el contexto del debate público y democrático en torno a temas de interés general. El Tribunal local confirmó esa determinación sin expresar la motivación exigida por la más elemental garantía de legalidad. Dicho Tribunal no tomó en cuenta que Alejandra Barrales tiene un mayor umbral de tolerancia a la crítica, al haber desempeñado cargos públicos y ser candidata a jefa de Gobierno. Mikel impugnó la sentencia local ante el TEPJF, quien le dio la razón y dejó sin efectos las medidas cautelares del Instituto Electoral CDMX, en virtud de que en el contenido de las publicaciones no se advierte la imputación falsa de un hecho o delito con impacto en el proceso electoral, sino una crítica abierta y desinhibida que contribuye a la construcción del debate democrático.

En el marco de las campañas electorales deben ampliarse los límites a la libertad de expresión, pues las críticas a servidores públicos y candidatos constituyen un mecanismo de control democrático que propician transparencia y rendición de cuentas.

III. Justicia en Guerrero

También denunciamos la torcida y repetida negativa del Congreso de Guerrero para regresar a sus funciones al alcalde de Chilpancingo, Marco Antonio Leyva. El presidente pidió licencia a su cargo y cuando pretendió regresar el Congreso se lo impidió con absurdos e ilegales motivos, alegando al aire razones que no dependen de su arbitrio, pues los derechos político-electorales, si bien encarnados por los representantes electos, pertenecen en primerísimo lugar a la ciudadanía que decidió. En una importante sentencia, la sala regional de la CDMX del Tribunal Electoral del PJF ordenó al Congreso reinstalarlo en su cargo. De no hacerlo incurrirá en desacato y eso enturbiaría más el complicado estado, que tiene flancos abiertos por doquier.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.