México abstruso
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México abstruso

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México abstruso

06/08/2018

Me topé con este adjetivo. No lo conocía, acudí al diccionario y me pareció, a su vez, abstruso; claro que no puede utilizarse el término definido en su propia definición, por ello apunto que su significado se conforma con otros adjetivos que me llevaron sin más a nuestro lastimado país. Algunas cosas del gobierno que se va, otras del que viene y otras más de nuestra historia.

Abstruso quiere decir recóndito, incomprensible, profundo, confuso, difícil, inteligible, insondable, inaccesible, indescifrable e impenetrable. Muchas imágenes de lo que nos sucede se enlazan con los adjetivos que lo conforman.

“Recóndito” quiere decir que algo está muy escondido, lo que ocurre con las razones que dieron vida a algunas leyes absurdas; por ejemplo: es mucho tiempo el que media entre la elección y la toma de posesión. Busque usted noticias y verá que presta más atención a las declaraciones del virtual presidente electo que a las acciones del gobierno.

El amplio lapso genera problemas sistémicos de legitimidad, como en los estados de México, Hidalgo y Sonora, donde los Congresos salientes pretenden aprobar leyes aprovechando su mayoría, pues en breve será Morena quien tomará esas decisiones. ¿Faltan los legisladores al Derecho por hacerlo? No. ¿Coincide ello con la voluntad (presente) de los votantes? Parece que tampoco, dado el resultado de la reciente elección. Lo cierto es que unos ejercen su derecho, otros se quejan e incluso, en algunos casos, los entrantes ofrecen echar abajo las recientes acciones de los salientes; como con razón hace Miguel Treviño, alcalde independiente recién electo en San Pedro (Nuevo León) ante ocurrencias de última hora de su antecesor.

“Incomprensible”. También aplica a nuestra regulación electoral, pues suceden cuestiones tan extrañas como el hecho de que un partido (PES), que no podrá continuar siéndolo por no alcanzar el porcentaje requerido para ello, tendrá 55 diputados en el Congreso de la Unión. ¿Comprende usted la pertinencia del sistema?

“Insondable”, “inaccesible”, “indescifrable” e “impenetrable” podrían aplicarse a la opacidad en algunas de las acciones del presidente entrante y su partido (ya ni siquiera me detengo en la opacidad del gobierno saliente). Es verdad que aún no están obligados por la Ley de Transparencia, pero también lo es que a AMLO le gusta moverse en la obscuridad mientras presume lo contrario. La primera Ley de Transparencia del entonces DF, cuando fue jefe de Gobierno, es buen ejemplo. Él se decía transparente mientras muchas cuestiones no podían conocerse.

Pasa lo mismo con el fideicomiso por el que multaron a Morena por no transparentar el monto y uso de los recursos obtenidos y supuestamente donados a los damnificados del sismo. Alegan que son recursos privados, cuando lo que hay que dar a conocer es lo que corresponde al interés público y no sólo los dineros que provienen del erario.

“Difícil”. Algunos nombramientos de AMLO son calificados de abstrusos. Manuel Bartlett fue el más criticado. No me parece mal su designación. El poblano ha mostrado su ideología y acciones en la materia desde hace mucho y coinciden con las del electo y su partido, no es una improvisación. La eficacia de Bartlett no está en duda. Claro, es complicado para algunos superar su controvertido pasado, pero tiene con qué y cómo.

“Inteligible” y “confuso” son términos que bien podemos aplicar a la Constitución moral que Andrés Manuel quiere para buscar “el bienestar del alma y fortalecer valores”. El término “Constitución” tiene un carácter normativo y supremo. La ocurrencia se vuelve peligrosa si se pretende dar obligatoriedad a cuestiones morales, pues su apreciación es completamente subjetiva, lo que no va con ningún gobierno. Cuidado.

Tampoco entiendo la descentralización forzada a la que alude; el borrón y cuenta nueva a deudores de la CFE; la negativa al nuevo aeropuerto ni la construcción de refinerías (el uso de la energía va por otro rumbo, más limpio y barato, en el resto del mundo).

“Profundo”. Siempre me ha gustado el término cuando se refiere a México. Tiene connotaciones negativas y positivas, pero me quedo con las que se relacionan con su origen, gente, tierra, historia y esperanza, especialmente lo que somos capaces de hacer. La reunión de José Antonio Meade en casa del presidente electo López Obrador me parece un buen reflejo de nuestra profundidad. En buena lid se reconocen los resultados, la categoría, decencia y honorabilidad del técnico, y se suman por el bien en el futuro del México profundo que nos atormenta.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.