Ruido dañoso en los hospitales
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Ruido dañoso en los hospitales

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Ruido dañoso en los hospitales

07/08/2018

En los hospitales mexicanos no existe la cultura del silencio. El silencio que necesitan los pacientes para su bienestar y reposo. El ruido los invade día y noche.

El ruido es un sonido desagradable, inesperado, incómodo e irritante. Es algo que se escucha sin desearlo, sin necesitarlo y que molesta tanto, que se desea no haberlo oído, pero el paciente hospitalizado no puede evitarlo. En ningún hospital el nivel de ruido debe rebasar los 40 decibelios.

En el hospital Ángeles, con las ventanas cerradas de las habitaciones, el ruido que proviene del tráfico de las dos grandes avenidas que lo rodean permanece presente las 24 horas del día. En nuestras investigaciones no hemos encontrado en México ningún hospital público o privado cuyo nivel de ruido sea entre 35 y 40 decibelios.

El ruido inesperado, innecesario y evitable es la presencia más dolorosa en el cuidado médico (junto con las infecciones). El ruido genera sufrimiento y daño, tanto a los enfermos como a las enfermeras. Sonidos mayores a 80 dB pueden ocasionar daños auditivos.

En los hospitales que cuentan con pista para helicópteros (día y noche), la intensidad altamente nociva del ruido llega a 140 decibelios, siendo justamente ese nivel el umbral del dolor. Las vibraciones de los vidrios de las ventanas al aterrizar y despegar un helicóptero, molesta al personal y afecta a los enfermos. El ruido que produce un helicóptero es la mitad del nivel de ruido que hacen las bombas “H” al explotar.

En los hospitales cercanos a avenidas con tráfico intenso o al vuelo de aviones día y noche, se producen vibraciones estructurales imperceptibles en los cuartos, incluso en las salas de operaciones y de terapia intensiva.

Pocas veces los ingenieros constructores de hospitales y los decoradores de las habitaciones están conscientes del efecto del ruido en los enfermos, médicos, enfermeras e incluso visitantes. La mala ubicación de un hospital producirá ruido molesto del exterior en toda su existencia.

Mentes traviesas aseguran que el mal humor de las enfermeras y de los médicos en los hospitales, se origina por el exceso de ruido del exterior y del interior.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.