Normas poselectorales
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Normas poselectorales

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Normas poselectorales

03/07/2018

Resulta mucho más fácil meterse en casi cualquier lío que salir de él.

Hasta ahora no me he tropezado con ningún problema, por complicado que sea, que no resulte más complicado aún, cuando lo examino correctamente.

Quien crea que la educación resulta costosa, hará bien en probar lo que cuesta la ignorancia.

Jamás vayamos a consultar a un médico a quien se le murieron las plantas de su consultorio.

El hombre razonable jamás logrará nada.

Errar es humano, pero para enredar de verdad las cosas se necesita una computadora.

Todos los papeles que guardemos no nos harán falta hasta que los arrojemos a la basura. Entonces nos resultarán esenciales.

Las otras colas avanzan más rápido. Esto es aplicable por igual a todas las colas: las del banco, del supermercado, de la caseta de peaje, de la aduana. Si nos pasamos a una cola diferente, entonces la otra, aquella en que formábamos anteriormente, avanzará con mayor rapidez.

En cualquier venta de ofertas, el único traje o vestido que nos agrada y nos va bien, es justamente el que no está incluido en ella.

Cuando no sea necesario tomar una decisión, debemos abstenernos de tomar alguna.

Cosechamos más de lo que menos falta nos hace.

Jamás intentaremos nada si tenemos que superar antes cualquier posible objeción.

Cualquier historiador competente logra que todo suceso, una vez ocurrido, aparezca como algo inevitable.

Ganamos amigos o los perdemos, sin embargo, los enemigos se acumulan.

En la lucha entre nosotros y el mundo, respaldemos al mundo.

El vernos frustrados resulta desagradable, pero en la vida los verdaderos desastres comienzan cuando obtenemos lo que deseamos.

No hay buena acción que quede impune.

Si los periódicos de cualquier país vienen llenos de buenas noticias, las cárceles de ese país están atestadas de gente buena.

En la actualidad, un saco de provisiones produce dos sacos de basura.

Las variables no varían y las constantes no son tales.

No hay que volverse a mirar atrás; puede ser que algo venga dándonos alcance.

El trabajo se expande hasta ocupar el tiempo disponible para su ejecución. Los gastos aumentan hasta alcanzar el nivel de los ingresos.

La solución dada a un problema, altera el problema.

La carrera no la gana siempre el más veloz, ni la batalla el más fuerte; pero a ellos hay que apostarles.

Quien tiene un solo reloj sabe la hora que es; quien tiene dos nunca puede estar seguro.

Parte de nuestra inteligencia estriba en comprender para qué somos tontos.

El entender las leyes de la naturaleza no nos libera de obedecerlas.

No conoce el infierno furia peor que la de un pacifista.

Si algo ocurre es porque resulta posible.

Nunca soltemos aquello de que estemos agarrados hasta no habernos asegurado otro asidero.

Los que no estudian el pasado repetirán los errores de este. Quienes lo estudien, encontrarán otras formas de equivocarse.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.