Dedicarse a vivir I
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Dedicarse a vivir I

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Dedicarse a vivir I

06/11/2018

¿Qué haríamos si hoy un médico nos asegurara que nos quedan tres años de vida? ¿Nos empeñaríamos en ganar más dinero? ¿Lucharíamos por adquirir más poder? ¿Sacrificaríamos nuestra salud ante tal testimonio médico? ¿Gastaríamos tiempo y esfuerzo en la persecución de logros banales? ¿Continuaríamos en la búsqueda frenética de símbolos de estatus y en la posesión de bienes materiales? Creo que no. Creo que deberíamos vivir realmente.

¿Qué significaría en el presente el término vivir realmente? Que vivir no es únicamente tener vida y mantenerse con vida. Vivir es algo más que eso. Lo primero que yo haría ante tal “aviso médico” sería no dejarme intimidar por la amenaza de la próxima extinción de mi vida. ¿Cómo? Convirtiéndome en una persona diferente. Y por diferente quiero decir que aprendería a sacarle significado a mi vida. Y lo más importante; no olvidaría nunca que en este momento estoy sano, que trabajo en lo que me gusta y que no siempre puede ser así.

Sería más discreto. Miraría las cosas con una mirada distinta. No me dejaría preocupar por cosas tontas. Ante cada amanecer glorificaría a Dios, porque ese día naciente sería el primer día del resto de mi vida. Aprendería a vivir en paz para morir con dignidad.

No vería a las personas que me rodean como un medio para obtener un beneficio o alguna ventaja. Entonces, sólo entonces, me preguntaría: ¿Qué es realmente y de verdad lo que me importa en mi vida?

Seguramente no sería un auto fastuoso lo que me haría más feliz, sino el gozo de las cosas pequeñas de la vida: tomar un helado de amaretto; ver partidos de futbol americano; jugar tenis; besar a mi familia, caminar descalzo sobre el pasto, escuchar el canto de los pájaros; leer y escribir. Disfrutar “Cuadros de una Exposición” de Mussorgsky y la Novena Sinfonía de Beethoven, la risa de un niño; el tañer de las campanas de las iglesias de Coyoacán.

Evocaría mi viaje a Canadá y EU para trabajar. Las canciones Hey Jude y Yesterday de los Beatles; desearía dar más a la gente joven y no me importaría que mis ojos se llenaran de lágrimas ante cualquier emoción. Estoy seguro de que me angustiaría menos la incertidumbre del mañana. Quizás porque en ese caso ya tendría la certeza de la muerte. También estoy cierto que desde ese momento iniciaría una nueva vida sin preocuparme por tantas cosas. Aceptaría que mi pasado hubiera sido como fue y viviría sólo para el siguiente atardecer.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.