Las reglas sobre AMLO
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Las reglas sobre AMLO

02/11/2018

Una pregunta recorre México: cómo habremos de lidiar –prensa, ONG, empresarios, iglesia y, por supuesto, políticos– con Andrés Manuel López Obrador.

Justo la semana pasada reproduje aquí la recomendación de Alberto Barrera Tyszka, periodista venezolano que en junio invitaba a los mexicanos a “no engancharse mediáticamente en un juego narcisista con el nuevo presidente, a no poner a girar al país a su alrededor”.

Luego de la cancelación del aeropuerto, decisión que encendió un debate en el que el único que parece estar disfrutando el momento es López Obrador, cito ahora el texto “Las cinco reglas de Trump para gobernar al mundo”, del periodista estadounidense Daniel Greenfield. Aquí una traducción de algunos fragmentos:

“Hay cinco reglas sencillas para comprender al presidente Trump. Definen cómo ha vivido su vida hasta ahora.

1. Actúa, no reacciones.

Trump odia reaccionar, le encanta tomar la iniciativa y obligar a otros, rivales, competidores, grupos de medios o dictadores extranjeros, a reaccionar ante él. Esa es la esencia de su estrategia y lo domina como pocos.

Cuando el británico Boris Johnson dijo entre dientes que había un “método en su locura”, a eso se refería.

El método es convertirse en la fuerza impulsora en un conflicto que está escalando. En vez de reaccionar a los ataques, Trump obliga a sus atacantes a reaccionar ante él. (…)

A diferencia de gobiernos anteriores, Trump no está satisfecho con el statu quo. Y eso significa que él prueba muchas cosas. Eso nos lleva a la Regla 2.

2. Intenta todo.

Sus críticos se han burlado de las fallidas aventuras de negocios de Trump. Pero no es posible tener éxito sin intentar y fracasar.

Trump se siente cómodo con el fracaso. Sabe que si uno está dispuesto a tocar a 100 puertas, en una podría hacer una venta. Su enfoque hacia la política es intentar muchos enfoques y políticas diferentes para obtener un triunfo. (…)

3. El caos es poder.

La mayoría de la gente quiere minimizar el caos. (…) Trump, sin embargo, prospera en el caos. En vez de tratar de controlar el caos, lo genera, causando incertidumbre y luego ofreciendo una sensación de seguridad a cambio de un buen acuerdo. (…)

Trump lo intenta todo (Regla 2) y hace escalar los enfrentamientos (Regla 1), de modo que sus oponentes no tengan manera de contrarrestarlo, excepto escalando la confrontación y creando más caos. Y luego Trump los obliga a negociar, probando que él puede funcionar en una situación caótica e incierta mejor que ellos.

4. Nunca muestres tus cartas.

Los políticos convencionales tienen una ventana estrecha de puntos de agenda. Son muy claros sobre lo que quieren, lo que no quieren, lo que están dispuestos a hacer y a qué están dispuestos a renunciar para conseguirlo.

Trump siempre ha sido ambiguo. Si se analizan sus frases, se pueden interpretar en tres formas diferentes. Cada afirmación eventualmente descubre una contradicción. Eso es confusión. Confusión táctica.

5. No temas a ser el malo.

Una de las mayores fortalezas de Trump es que no tiene miedo de ser el pendenciero, el duro y el patán. Puede adular a Kim Jong-un, a Trudeau y a cualquier otro líder. O insultarlos”.

Hasta aquí Greenfield. Si alguien creyó que yo dije que para entender a AMLO hay que entender a Trump, entonces lo hice muy mal. Lo que aquí intenté, intento, es recordar que, más allá de la descalificación o de señalar que lo que hace es una locura, hay otras formas de intentar descifrar a un mandatario aparentemente irracional.

Y que a veces, cuando uno cree que está erosionando a un personaje con fundamentadas críticas sobre esa supuesta irracionalidad, en los hechos sólo está haciéndolo más fuerte y siguiendo su guion. No sé, es viernes, piénsenlo. Buen fin de semana.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.