Karime, el 'New Yorker' y los perros de caza
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Karime, el 'New Yorker' y los perros de caza

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Karime, el 'New Yorker' y los perros de caza

01/11/2018

El 11 de septiembre pasado en las redes sociales circuló la fotografía de una mujer en el metro de Londres. Esa persona sostenía la edición del 3 de septiembre de la revista The New Yorker. En las redes se dijo que era Karime Macías, esposa del exgobernador Javier Duarte, preso por corrupción.

Si en efecto esa persona era Karime Macías, no es arriesgado aventurar que es posible que haya leído un artículo publicado en ese número de la legendaria revista neoyorquina sobre la revuelta juvenil en Nicaragua en contra del gobierno del matrimonio de Daniel Ortega, presidente, y Rosario Murillo, vicepresidenta.

Karime, una lectora asidua del diario El País, pudo –quizá– interesarse en esa historia firmada por el experimentado periodista Jon Lee Anderson.

Si así fue, qué eco habrá resonado en la cabeza de Karime al leer esto:

“Ortega y Murillo”, escribe Lee Anderson, “dominan el país mediante una copresidencia, detentada por marido y mujer, única en el mundo.

“‘Ella lleva todos los asuntos del día a día del gobierno’, me dijo un diplomático. ‘Es una loca, pero una loca brillante’.

Dora María Téllez, una sandinista legendaria (…) me dijo: los Ortega-Murillo no tienen una ideología, sólo intereses. Y actúan de acuerdo a eso”.

Ortega y Murillo han hundido a Nicaragua en una crisis humanitaria, con miles de transterrados, más de 300 asesinatos –muertos en la represión a estudiantes y activistas–, y una corrupción que “solo se ha puesto peor”.

La fotografía de marras se conoció tres semanas antes de que Javier Duarte, el sweetheart de Karime desde sus tiempos universitarios, fuera sentenciado por delitos de corrupción.

Hoy es importante recordar que en la fase final de ese juicio terminaron por saberse más detalles sobre el modus operandi del desvío de recursos públicos en Veracruz en tiempos de Duarte (al menos 3,600 millones de pesos fueron desviados a través de empresas fantasma, según lo reportado por Animal Político).

En ese desfalco, según han testificado tres excolaboradores de Duarte, entre ellos un extesorero, participaba directamente Karime Macías, que daba órdenes sobre a qué empresas enviar los fondos.

Veracruz, un estado con dos millones más de habitantes que Nicaragua (es un decir) fue gobernado por un matrimonio rapaz, según los testimonios.

Si la de la fotografía era Karime, igual y leyó sobre el descrédito de la pareja presidencial nicaragüense. O igual y no, y se fue directamente a la parte de ficción que semana a semana publica The New Yorker. O quizá sólo compró la revista para saber qué estaba hot en la escena teatral neoyorquina, quién quita y se diera una vueltecita a la gran manzana y siempre hay que saber qué buscar para ir a ver en Broadway u Off-Broadway.

Tampoco sabemos si esa Karime de la foto se detuvo, sólo por casualidad, a ver la portada de la edición que tenía en las manos, donde cuatro perros sabueso cercan en un paraje boscoso a un Donald Trump que aparece en plena huida.

¿Pero si hubiera visto esa portada qué? Que se preocupe Trump a quien el FBI no le ha quitado la lupa. En cambio Karime está lejos de parecer acorralada. Lejos incluso si la PGR informa este miércoles que ya pidieron a la Gran Bretaña la extradición de la esposa de Duarte.

No se confundan, amigues, aunque estemos en Halloween, si se trata de políticos a los que nuestra Procuraduría “investiga” o “reclama”, en realidad en México todos los días son día de los inocentes. Así que, ¿dulce o calaverita, mis palomitas?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.