El amago de la IP y el gobierno
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El amago de la IP y el gobierno

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El amago de la IP y el gobierno

02/04/2018
Actualización 02/04/2018 - 12:10

El presidente Enrique Peña Nieto y la iniciativa privada han planteado un alineamiento de objetivos con respecto a la renovación de la presidencia de la República el próximo 1 de julio: quieren que ese día gane uno que piense como ellos.

En reunión con el Consejo Coordinador Empresarial el 20 de marzo, Peña Nieto dijo que en estos comicios está en juego más que un cambio de gobierno.

El boletín de Presidencia de la República lo puso en estos términos: “(EPN) subrayó que esta Agenda llamada México Mejor Futuro ‘debe ser un instrumento que le permita a nuestro país seguir avanzando por la ruta de prosperidad y desarrollo que nos hemos trazado, y que tanto trabajo nos ha costado durante tantas décadas, porque lo que está en juego no es la continuidad de un Gobierno, lo que está en juego es el desarrollo de nuestro país y el bienestar de las familias mexicanas’”.

En ese mismo evento, Peña Nieto retomó el estribillo de la propaganda gubernamental al señalar que “hacer bien las cuentas, como sabe cualquier empresario, es importante para tener claridad de cuáles han sido los éxitos, y dónde están aún las oportunidades y desafíos”.

El anfitrión de la reunión, Juan Pablo Castañón, hizo por su parte ese día un llamado a los candidatos al plantear que “ya es tiempo de un debate serio, profundo y responsable sobre el país que estamos construyendo”.

¿Cómo debe ser ese debate? Horas después, el representante de la patronal dio algunas pistas. Entrevistado por José Cárdenas reconoció, de entrada, que entre el empresariado existe temor ante un eventual triunfo de Andrés Manuel López Obrador:

“Sí existe la preocupación de que regresemos al proteccionismo, a los subsidios desmesurados sin enfoque de productividad, y existe la preocupación de cerrarnos. Queremos tener un México abierto, competitivo, libre además de ser democrático. Pero es importante que lo discutamos. Porque hay una parte de la población que no tiene toda la información, hay una parte de la población que no tiene la información de lo que cada uno de los candidatos propone y es necesario que lo discutamos, y que generemos la información para que la gente tenga todos los elementos para tener un buen juicio y una buena decisión el día de la elección”. (https://josecardenas.com/2018/03/estamos-cansados-de-respuestas-superficiales-de-candidatos-cce/)

El presidente Peña Nieto y Castañón coinciden en un paternalismo sui géneris: destacan que vivimos en el mejor de los mundos –un México moderno, competitivo, vibrante (ajúa)– con mexicanos del peor de los mundos –ciudadanos que al responder a las encuestas dando preferencia a Morena y sus candidatos muestran lo mal informados que están y lo mal que hacen las cuentas. El modelo está requetebién, aunque genera una población que no sabe 'ler' ni sumar bien.

Pero más grave resulta que, lejos de ser imparcial, el presidente sume estrés sobre la elección al señalar que está en juego no un gobierno, sino “el desarrollo de nuestro país y el bienestar de las familias mexicanas”.

Uno pensaría que luego de tres décadas de reformas electorales, deberíamos aspirar a esa sosa normalidad donde el gobierno lo puede ganar cualquiera que decidan los mexicanos, y que la Constitución, por un lado, y las instituciones –Banco de México, etcétera– por otro, fungirán como las guías fundamentales del desarrollo y el bienestar de los mexicanos.

Para este gobierno y para esta iniciativa privada no es así. La administración y los empresarios han resuelto que los mexicanos están mal informados, que andan descarriados en sus preferencias (mismas que, según la gran mayoría de encuestas, ponen en el tercer lugar al candidato oficial), que está en juego más que un gobierno y que ya es hora de corregir los entusiasmos que no les favorecen.

¿En qué se traducirá tan puntual amago? Es cuestión de tiempo para conocer la respuesta.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.